La vida de los trabajadores importa poco al sistema capitalista, a los empresarios. La actividad industrial y económica ha caído en 2020 por la crisis que ha desatado el COVID-19, pero las muertes obreras en el primer semestre han aumentado un 33,3% a nivel oficial en Hego Euskal Herria, aunque con los datos de los sindicatos el incremento se sitúa en el 46,15%. La mortalidad es superior a la del Estado español, que se incrementó en un 21,2%.
Entre enero y junio, en Hego Euskal Herria se produjeron 17.126 accidentes laborales con baja, un 22,58% menos que hace un año. Y sumaron 104 accidentes graves, un 18,24%. Sin embargo, fueron 24 accidentes laborales mortales, un 33,3% más que el año pasado.

Al sistema neoliberal la vida de los trabajadores le importa muy poco. Con la pandemia del COVID-19, la actividad económica e industrial ha caído, sin embargo las muertes por accidentes de trabajo en Hego Euskal Herria con datos oficiales del Ministerio español de Trabajo han aumentado un 33,3%, por encima de la tragedia que se está produciendo en el conjunto del Estado español, donde el incremento es del 21,2% en el primer semestre de 2020. Si la comparación la hacemos con los datos que contabilizan las centrales sindicales, las muertes obreras por el trabajo se incrementaron hasta el 46,15% en Euskal Herria respecto al año pasado, 2019.
El primer semestre del año registra 354 muertes en el trabajo en el Estado español. La siniestralidad mortal en el trabajo sigue aumentando durante el primer semestre del año con un incremento del 21,2%, pese a la pandemia, del confinamiento y del parón en la actividad productiva.

En lo que llevamos de este año 2020 en Hego Euskal Herria han fallecido 46 trabajadores y otro más está desaparecido por el desastre humano y medioambiental del vertedero de Zaldibar. Desde 2008, en Euskal Herria han muerto 808 trabajadores en sus puestos de trabajo. La precariedad, la falta de medidas de prevención y de formación e información, a la vez que los ritmos elevados en el trabajo, son elementos que coinciden en todos ellos.
Punta del iceberg
Estas muertes obreras, que importan poco a la patronal, son sólo la punta del iceberg de lo que ocurre en los centros de trabajo. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo calcula que por cada muerte en accidente de trabajo se producen otras 19 muertes por enfermedades profesionales, por lo que el drama es enorme. Solo con las muertes ocultas por el mineral cancerígeno del amianto por mesoteliomas, un tipo de cáncer letal, se calcula que han perdido la vida desde 1999 un total de 825 personas.

Por cada muerte por mesotelioma se producen otros 10 fallecimientos, por lo menos, según los expertos médicos, por lo que estaríamos contabilizando 8.250 muertes. Con datos reales, desde 1993 -según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) y datos oficiales del Gobierno de Gasteiz y del Gobierno de Nafarroa- en Hego Euskal Herria han fallecido hasta este momento 2.457 personas contaminadas por amianto, dado que los empresarios no pusieron las medidas adecuadas de prevención. Como hemos indicado, el amianto es tan solo uno de los cientos de productos cancerígenos con los que los trabajadores se enfrentan cada día.

¿Qué hacen las administraciones públicas ante accidentes y deficientes medidas de prevención? Casi nada, poco. Según datos del Gobierno de Gasteiz, de los 19.810 accidentes laborales que se han producido en el primer semestre, se practicaron 4.625 actuaciones que terminaron en 175 infracciones y 838 requerimientos. Se pusieron unas multas por valor de 637.623 euros, es decir 3.643 euros por infracción.