José Ramón B. A. falleció el 16 agosto de 2018 afectado por un adenocarcinoma pulmonar y metástasis, tras haber trabajado en la fundición Fudike desde abril del 2000 expuesto a niveles nocivos de sílice. Causó baja en agosto de 2017 y murió un año más tarde. En mayo de 2019, tras su muerte, la Seguridad Social (INSS) resolvió que la enfermedad que le llevó a la muerte derivó de contingencia profesional, aunque fue recurrido por la mutua Fremap, aunque el Juzgado de lo Social n.º 1 ha confirmado la enfermedad derivada del trabajo.
Cuando las herederas de “Lutxo”, como se le conocía al fallecido, presentaron la demanda de daños, se encontraron con el recurso de la compañía Fudike SLU contra la enfermedad profesional y que ahora el Juzgado de lo Social Nº 1 de Donostia ha rechazado porque estuvo expuesto a niveles elevados la sílice cristalina, igual que sus compañeros.

La empresa Fudike SAL era “un infierno”, que algunos afiliados de CCOO en la crisis de los 90 hicieron SAL y años después ya saneada la vendieron a Fundiciones Estanda y ahora es Fudike SLU, en una nueva planta en Ibarra.
En julio de 2019, la Mutua Fremap presentaron una demanda contra Fudike, SLU, herederos de José Ramón B.A., el INSS solicitando que se dictase sentencia por enfermedad común, la muerte del trabajador, a la que se han opuesto sus herederos.
El fallecido prestó servicios para la empresa Fudike SAL desde el 25 de abril de 2000 a 31 de enero de 2011 y para Fudike SLU desde el 1 de febrero de 2011 hasta el 16 de agosto de 2018.”Desde 2000 a 2008 prestó servicios con funciones de soplado, pintado y cierre en la línea de producción, equiparable a los puestos de pintor y preparador. Desde 2008 a 2015 en el puesto de pintor, de 2015 a 2016 como preparador y de 2016 a 2017 como ayudante de maquinista”. Causó baja en 2017 y falleció en agosto de 2018 por adenocarcinoma pulmonar estadio IV, con metástasis cerebral y hepáticas.
J. R. B. A. inició situación de incapacidad temporal en agosto de 2017 derivado de enfermedad común por adenocarcinoma pulmonar, pero en mayo de 2019 se resuelve que, de acuerdo con la propuesta del EVI, el proceso “se debe a contingencia profesional siendo responsable del mismo la Mutua Fremap”.
Osalan determinó en abril de 2019 que estuvo expuesto a sílice cristalina en su trabajo en la empresa Fudike, con sus diferentes denominaciones.
La empresa afirmó que existían sistemas de ventilación general y localizada, tanto en Tolosa como Ibarra, pero en la visita de control a Ibarra no se constata ese extremo. “En planta actual de Fudike ubicada en Ibarra las actividades de moldeo y fusión comparten nave y los trabajadores de la sección de moldeo comparten espacio, estando expuestos a similares condiciones higiénicas ambientales independientemente del puesto que ocupen”.
No funcionaba equipo de ventilación específico
Disponen de “un sistema de ventilación general para que la corriente entre desde la fachada del pabellón y se dirija hacía la parte superior saliendo al exterior por la cubierta”, pero “el día de la visita este sistema no cumplía su propósito ya que todos los portones estaban abiertos y las corrientes no estaban controladas. La arena sobrante de las motas se recoge en un sistema de rodillos sin fin bajo la superficie que lo traslada al exterior para ser reutilizada. Este movimiento de arenas transcurre por el suelo de la sección de moldeo y no está cubierto más que por una plataforma de tramex”.
Además, según se ha reconocido, en otro reconocimiento de 5 de julio de 2017 efectuado por IMQ Prevención al fallecido en el puesto de operario de moldeo “se aplican, entre otros, los protocolos de sílice”.
A este respecto el perito José Miguel Sanz Anquera concluye que la sílice cristalina es la causa del cáncer de pulmón sufrido por J.R.B.A.
Ahora Fudike SLU deberá responder a la demanda de daños, estando probado que estuvo expuesto a la sílice cristalina, mientras la empresa incumplía la legislación preventiva.
Jesús Uzkudun, activista en salud laboral y ex responsable de CCOO en esa materia, afirma que “resulta preocupante que algunos sindicalistas reaccionen solo cuando se produce un accidente mortal, mientras olvidan que la sílice y otros cancerígenos presentes en los puestos de trabajo, matan 10 veces más que los accidentes de trabajo”.