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Asier Guridi Zaloña (refugiado vasco en Venezuela): “Estoy en condición de apátrida y preocupado por mi hijo en situación irregular en mi pueblo de Oñati”

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“En 2014 un político profesional y abogado me mandó parar y ocultarme, sin ninguna garantía para poder vivir”

“Ideológicamente estoy donde siempre: por la independencia, el socialismo y la amnistía”

El refugiado vasco Asier Guridi Zaloña cuenta en esta entrevista su vida desde los cinco años que pasó en la cárcel de Ceuta a su llegada a Venezuela hace dos décadas, alejado de su pueblo Oñati. En este momento se encuentra en un “sinvivir”. Es un apátrida y no dispone ni de pasaporte ni de documento de identidad. Casado y con un hijo, sus principales preocupaciones se centran en el futuro de su hijo y esposa, que se encuentran en Gipuzkoa, pero son “emigrantes sin papeles”, lo que afecta a los estudios del hijo. Recalca que en 2014 un “político profesional y abogado”, tras estar detenido y encarcelado en Venezuela en 2013, llegó a la República Bolivariana y “me mandaron parar” y advierte de las penurias por las que ha pasado para poder sobrevivir “sin ayuda desde los organismos relacionados con los presos y refugiados”.

Reclama la amnistía y no acepta los pasos dados por la izquierda abertzale oficial. Se solidarizó con Patxi Ruiz. Guridi Zaloña recuerda en algunos escritos que en 2016 falleció en Venezuela “el compañero deportado político vasco Angelin Aldana” y en abril de 2020 el compañero Txetxu Urteaga”. Insiste en que está situación no cambiará hasta “que se logre la amnistía, que conllevará la excarcelación de presos y retorno de exiliados políticos a Euskal Herria”.

¿Como es y ha sido tu vida en estos últimos años?

En 2013 cuando salgo en libertad, salgo a la calle sin protección, sin garantías, sin identidad. Estoy en un sinvivir que continúa. Toca a toda mi familia, y mi hijo, que ahora vive Oñati, como emigrante irregular venezolano. Es lo que más me preocupa en este momento. Por las decisiones de algunos, mi hijo ha reducido sus derechos, viviendo en mi pueblo como un emigrante irregular. Son culpables y están muy cómodos y valientes en los pomposos despachos. Puede ser expulsado en cualquier momento y no puede acceder al título de educacion de DBH y no sabemos en qué le va a afectar en el resto de temas. Si a los hijos de los presos políticos vascos se les puede denominar “motxiladun haurrak”, a mi hijo se le puede denominar “maletadun haurrak”. Ha sufrido bastante. En 2011 se fue de Venezuela para llegar a Euskal Herria con su madre. Le pararon por inmigrante las autoridades y lo retornaron a Venezuela, como migrante irregular, después de estar 24 horas retenidos en el aeropuerto.

¿Te preocupa tu hijo, claro?

Iban Guridi, mi hijo, al finalizar la educación secundaria en Euskal Herria no va a recibir título alguno por ser un «inmigrante irregular» en su propio pueblo. Eso como consecuencia de la falta de garantías y protección en que se me dejó en la calle en 2013, luego de haber sido detenido por la Interpol y haber estado preso en el Sebin (inteligencia). Aparte de que mi hijo no podrá salir en viajes y excursiones de colegio por su estatus de «inmigrante irregular», que no puede demostrar que es mi hijo sin yo estar delante.

¿Has intentado regularizar tu situación en Venezuela?

El 30 de setiembre pasado fui a la embajada principal del consulado español en Caracas para solicitar una identidad y solicitar el pasaporte. Entregué dinero en efectivo, porque no tengo tarjeta de débito, porque estoy indocumentado. Les extrañó el pago en efectivo, pero no tengo más remedio. El Gobierno español me dio largas, me dio una nueva cita para el 5 de octubre, en la cual me negaron el pasaporte. Me hicieron pasar con dos señores encorbatados, que eran los responsables de seguridad de la Embajada de España, y me dijeron que no me iban a dar pasaporte. Les dije que era un derecho la identidad de todas las personas. Me dejaron en una situación de apátrida.

Ya he vivido varias fases de clandestino, de refugiado con otra identidad haciendo la vida de cualquier persona. Pero cuando uno no tiene identidad no tiene recursos para ganarse la vida. Se me ha prohibido vender zumos en la calle para buscarme a la vida. Ahora estoy en una fase parecida a un apátrida, porque el estado que reclama que tu eres español, me niega tener pasaporte español. Estoy en esa fase.

¿Por qué?

Cuando fui detenido el 19 de setiembre de 2013, después de una huelga de hambre y sed, aquí no vinieron ninguno de mis abogados a explicarme nada, ni las causas abiertas que tenía en el Estado español o en Francia; sin embargo, sí vinieron en 2014, pero no a explicarme eso, sino que vino una persona, un profesional de la politica y abogado, y vino a ordenarme parar quieto. Que me quedara sin garantías, sin identidad, ni recursos para buscarme la vida. Tengo un hijo, una esposa y una situación que atender. Tengo documentos por lo que he tenido que llegar a la Defensoría del Pueblo en Caracas porque me estaban negando comprar comida para mi familia en los supermercados capitalistas y bolivarianos. Tengo documentos donde se me saca de la calle por vender jugo de zumo de naranja.

Tengo un montón de vivencias de desprotección por falta de identidad. Algunos, en distintos momentos, han solido demandar la inmunidad parlamentaria para evitar la cárcel, como sus compañeros, pero a los demás nos dicen que nos jodamos, que no sigamos pidiendo el asilo político. Dos años más tarde de lo que me dijeron a mi, la izquierda abertzale oficial pedía el asilo político para Nekane Txapartegi en Suiza. ¿Qué diferencia hay entre Nekane y Asier Guridi en Venezuela?¿Por qué a Asier Guridi no se le explicó en Venezuela que le quedaba una parte de una condena y que se habían inventado en España otra causa en Madrid de varias ekintzas, que podría suponer largas condenas? ¿Por qué no se me contó que tenían esa información, por qué no se me contó que tenía una condena en Francia sobre unas fotos y una huella que apareció en un carro? Si eran abogados míos porqué no me las dijeron, pero tuve que vivir esa zozobra y luego a posteriori me tuve que buscar la vida para conocer esa situación. Porque a quienes les compete eso, a mis abogados, hicieron otra cosa.

¿Desde cuando llevas en Venezuela?

Salgo de Euskal Herria en 2001. Antes había estado cinco años en prisión, la mayor parte en Ceuta. Sufrí seis palizas, tanto por internos como por la Guardia civil. Salgo en 2001 de Oñati, porque estaba en situación de libertad condicional y llego a Venezuela en 2004-05. Tengo una relación con la que será mi esposa y empiezo a trabajar desde lo más humilde. Mi primer trabajo fue de mototaxista. Trabajaba de sol a sol de forma humilde. Vivíamos de eso. Al tiempo, empecé con otro trabajo de taxista. Hasta el 2013, el segundo día escolar de mi hijo, me detiene la Interpol, en base a un impulso directo del Estado español con conocimiento del Gobierno de Venezuela de una operación que iba a ser para expulsarme, sin que tuviera tiempo de articular nada. Pude contactar con mi esposa y por medio de unos contactos, me dejaron en manos de servicio de inteligencia de Venezuela (Sibil), allí pase periodo de enfriamiento. Pasé una situación mala, que derivaron en una huelga de hambre y sed.

¿Cómo te ganas la vida?

Desde hace años no tengo vida remunerada estable. Mientras he estado en Venezuela nunca he tenido ninguna laguntza del colectivo de refugiados políticos vascos ni de “ laguntza” oficial establecida. Me ha ayudado algunos amigos. Nunca desde las organizaciones, porque si la ha habido se la han quedado ellos. Porque para mi familia ha sido una sangría. Cuando mi hijo y mi esposa fueron a Madrid y les devolvieron, fue con dinero de mi familia. Conseguí que llegaran a Oñati más tarde, donde deberían estar en situación regular pero no es así y eso ha supuesto una sangría más.

Cuando me detienen en 2013, estaba en la lista de presos políticos vascos de Senideak y nadie se acercó a donde mi esposa a decirle que como preso político vasco (refugiado) me correspondía una asignación mensual o que tenía un apoyo y recursos puntuales para ella y mi hijo. Nadie se acercó. Tuve que vender el coche, pero esa venta ocurrió en un periodo muy especial en Venezuela, en una hiperinflación que, al final, la venta del carro salió mal. El dinero se convirtió en polvo. Tenía que haber habido un estamento, a nivel de Oñati, de Venezuela o de los abogados que tendrían que haberle dicho a mi esposa que tranquila que por su relación con el preso político vasco y su hijo tendrían un recurso de ayuda mientras Asier siga preso.

¿Por qué crees que lo han hecho así? O, si prefieres, ¿por qué te han dejado abandonado?

Pues, porque a algunos Venezuela les queda muy lejos, pero anteriormente cuando se señalaba a algún deportado o los medios de comunicación sacaban algún caso concreto, venían dos abogados. Y estando uno preso con proceso de extradición no hicieron nada. Pero a los meses vivieron pedirme que pare, a callarme y a decirme que esconda. Y ¿con qué condiciones vivo? ¿En qué condiciones de vida me dejas? ¿Por qué la de Suiza es diferente a mi? Todo lo que he dado es por Euskal Herria, por la Independencia y el socialismo. Lo único que me dijo el político profesional (abogado) en 2014 fue que aquí hay más refugiados y deportados. Y no sé en qué perjudica que se logre el asilo político para un refugiado que ha sobrevivido y ha superado los peligros de extradición, sino, todo lo contrario, beneficia al resto de colectivo, que haya precedente de asilo. En mi caso era más factible, porque había antecedentes de tortura, como la bañera y electrodos de 1992, por palizas de carceleros y de la guardia civil. Si en estas circunstancias no pude conseguir acreditar el asilo político, ¿cuándo lo voy a lograr?

¿Tienes contacto on otros refugiados, exiliados, de Venezuela?

Hasta 2014 sí, hasta que vino ese político profesional y abogado. A partir de ese momento lo que hice fue es hartarme de la situación, porque me sentó soberanamente mal que esa persona viviera a decirme en nombre del colectivo de refugiados políticos vascos que me estuviera quieto. Si yo tengo compañeros en esta situación, que me lo digan ellos a la cara. Quien es él. Tendría que haber venido a explicarme la situación jurídica y los pasos a dar para lograr el asilo político. Explícame porqué no es conveniente que yo pueda trabajar con aval del Estado venezolano, porqué no puedo tener una cuenta bancaria, porqué no puedo tener nada a mi nombre, ni una línea de teléfono, ni puedo emprender un negocio a mi nombre, porqué me tengo que quedar metido como una rata. Porque todos los refugiados o hacen la vida con otro nombre o no pueden, salvo los deportados que sí lo hacen. No tengo reconocimiento de mi identidad.

Mientras yo estuve en prisión, mi esposa pidió el asilo político, y cuando salí había un grupo de exguerrilleros miembros de partidos políticos que movieron a favor de mi libertad. Se añadieron documentos, con referencias a las torturas y las palizas con referencias periodísticas de 1992 en prisión al expediente a enviar a la Cancillería de Venezuela para que hubiese suficiente material para conseguir el asilo político. Y se logró el estatus de refugio ante la Comisión Nacional del Refugiado. Me dieron un papelito, en el que por lo menos aparecía mi foto y la identidad. Con ese papel, he tenido que dar la cara innumerables controles. He tenido que pelear con ellos con ese papelito, porque la policía no sabe. Es un sinvivir que continúa.

Tengo una casita humilde en un barrio, no tengo que vivir como antiguamente pagando alquiler de un apartamento normal que con los salarios que hay en Venezuela es un lujo. He reducido gastos al mínimo. Soy entrenador de fútbol y la remuneración es lo de menos, bien poco. Y mi status me está perjudicando, porque hubo un curso de entrenadores el año pasado, pero no pude asistir por no tener una cédula de identidad o un pasaporte, y ahora después del Covid va a empezar un nuevo campeonato y no me quieren dejar conducir a mis niños, porque no hice el curso. Es la coletilla. Mi estatus de apátrida me perjudica a cada momento.

A nivel personal, ahora yo solo me busco la vida. Hubo tiempos muy duros, muy duros con mi hijo, porque tenía que alimentarle. Tenía que dejar a mi hijo dormido e irme de madrugada andando al mercado mayorista para agarrar comida entre camiones que se caían, como melones, sandías, tomates. Porque no tenia el modo de comprar comida, porque no tenía recursos, me quedé sin recursos.

¿Tu mujer dónde estaba?

Mi esposa estaba en Caracas estudiando. Es médico-siquiatra. Estaba haciendo estudios de siquiatría. Yo estaba solito con mi hijo. Había que darle de comer, evidentemente.

¿Con el Gobierno de Venezuela tienes contactos?

Hago contactos. Con un contacto planeo solicitud refugio cada tres meses, con la gente que se movió por mi cuando estaba preso, he ido a Defensoría del Pueblo, pidiendo derechos y amparo. Sigo haciendo contactos, he estado en las recientes elecciones de Venezuela estuve hablando con un diputado, Oscar Figuera. Tengo que hablar largo y tenido en su oficina. Hago contactos para tener apoyo en esta situación, pero mira cuántos años han pasado y mira en la situación en que me encuentro. A mi lo que me preocupa es la situación que vive mi hijo en Euskal Herria. Cuando entran con el hijo de uno, llegas hasta ahí. Quien sufre por esta situación es mi hijo.

¿No se puede arreglar, dado que eres de Oñati?

Se podría arreglar haciendo una rectificación partida de nacimiento que tengo, aquí en los tribunales, pero necesito pasaporte español o con la cédula de identidad. Necesito dotarme de garantías y derechos.

¿Estás frustrado por la situación de cárcel y luego con el exilio que te ha tocado vivir?

Efectivamente. Llegué con un pasaporte de otra persona. Había un proceso de naturalización de todas las personas que estaban en Venezuela. Podría haber pasado a ese proceso. Me dijeron que pasara a Brasil y pidiera cada tres meses la residencia. Cuando estaba aquí, en uno de los controles, un guarda nacional me bajó del autobús, me detuvo. Llegó el jefe del control y le dije que soy ciudadano español y turista español, mandó a parar un carro para ir a buscar el autobús volviera. Terminé robando comida para comer. Porque no tuve asignación alguna. Más adelante tuve contacto con mi familia, solo con mi hermano, que falleció en un accidente cuando mi familia mandaba su primer paquete para que me llegara en una navidad. Hay familiares que, cuando van a ver a presos políticos tienen accidentes, pues mi hermano falleció cuando llevó un paquete a otro señor para que trajera a Venezuela unos chorizos, un queso y una ayuda económica para mi. Es una situación dura, que nos ha tocado vivir, y tiene numerosas aristas.

¿En el Estado español tienes algo pendiente?

No. Por lo que me he podido informar se prescribió una pena. Sí se activó una causa del Estado español contra mi por unas ekintzas en Madrid, que podrían suponer muchos años de prisión, pero no salió adelante porque era un invento. Me quedan algunos años de condena en el Estado francés, porque aparecieron unas huellas en un carro de unos compañeros detenidos en Francia. No llevaba ese carro y no sé nada de esas huellas. Estoy señalado por pertenencia de banda de malhechores. Tengo una eurorden contra mi, si piso Estado español me extraditarían a Francia para cumplir condena. Aunque ya estuve el año pasado en la Embajada de España en Caracas. Ya lo pisé.

¿Quieres añadir algo más?

Ideológicamente estoy donde siempre: por la independencia, el socialismo y la amnistía. La falta de la amnistía es una situación muy triste. Que los refugiados estemos esperando a poder regresar gota a gota, como que los presos estén esperando gota a gota a cumplir sus condenas para poder regresar a Euskal Herria después de cumplir las penas es muy triste y desalentador. Ahora está la polémica de hacer los ongietorris. Yo quiero hacer el reencuentro con la gente que se lo merece, con la gente que ha aguantado en la trinchera en Euskal Herria, que sigue organizada aquí o allá, por una Euskal Herria independiente y socialista. Sí quiero dar un abrazo a esa gente de allí, ese reencuentro. Porque tampoco debe ser fácil mantener esas reivindicaciones durante este tiempo. Añoro y pienso en ese día de regreso. En 1997 me hicieron un ongietorri cuando salí de la cárcel de Ceuta. Quiero hace un reencuentro con la gente que se lo merece. Y dar unos abrazos con quienes se lo merecen, sí. Es lo que deseo.

http://sareantifaxista.blogspot.com/2021/03/asier-guridi-zalona-refugiado-vasco-en.html

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