6 años más tarde y 23.780 muertes por amianto después

Mañana vuelve al Congreso la creación de un Fondo de Compensación de las Víctimas del Amianto

Entre 1999 y 2020 en el Estado español han fallecido, al menos, por amianto 79.430 personas. En junio de 2015 el Parlamento de Gasteiz aprobó por unanimidad la creación de un Fondo de Compensación para las Víctimas del Amianto. Un año después ese proyecto de ley llegó al Congreso español y al Gobierno. Su puesta en marcha se ha atrasado demasiado, puesto que otros países ya los tienen en marcha desde hace dos décadas, como Francia o Bélgica. Mañana, seis años después y, al menos, 23.780 muertes después, el Congreso de los Diputados volverá a tratar la creación del fondo de compensación, tras los anteriores decaimientos por el fin de las legislaturas. Esperemos que esta vez pueda llegar a ser realidad y, por lo menos, muchas de las víctimas por la actuación irresponsable de los empresarios y de la propia Administración Pública puedan tener una compensación económica en vez de tener que arrastrarse por los juzgados para que se les reconozca el daño o la pérdida de un ser querido por el mineral cancerígeno.

Los datos que figuran en el proyecto de ley del Parlamento de Gasteiz se han quedado viejos. En el mundo, según un estudio realizado por un equipo en el que se encontraba Jukka Takala, ex director de la Agencia para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, con sede en Bilbao, elevaba de 100.000 muertes, según la OMS, a 265.000 muertes por amianto. En la UE, según el Consejo Económico y Social europeo, fallecen en torno a 88.000 personas al año. En el Estado español, los estudios de expertos sitúan las muertes totales hasta 2050 en 130.000 fallecidos.

2.600.000 toneladas de amianto

La falta de un trabajo seguro y bajo la prevención adecuada son causas directas por la que los trabajadores, sus esposas, compañeras o familia que limpiaban su ropa inhalaron las fibras de amianto o personas que se encontraban cerca de centros de producción que manipulaban o fabricaban con el mineral cancerígeno. Muchos enfermaron y murieron, a otros los diferentes tipos de cáncer les siguen sobreviniendo. A todo esto, hay que añadir que durante todo el siglo XX se importaron unas 2.600.000 toneladas de amianto en el Estado español. El pico máximo de consumo se produjo entre los años 1970 y 1980. Unas tres cuartas partes se utilizaron para fabricación de fibrocemento para la construcción, cifra similar a la de otros países. Amianto que sigue instalado y no se ha retirado de una manera segura, por lo que el peligro convive con el conjunto de la sociedad, sobre todo, teniendo en cuenta que desde que se inhalan las microfibras hasta que desarrolla una enfermedad perceptible pueden pasar de diez a casi cincuenta años.

Vayamos a los datos. El INE o la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) ofrecen datos concretos de mesoteliomas (un tipo de cáncer fulminante por la inhalación de fibras de amianto).

En el Estado español desde 1999, cuatro antes de que se produjera la prohibición de la manipulación y comercialización del amianto, hasta el 2020 han fallecido (hasta disponer de los datos pormenorizados del INE) un total de 7.968 por mesoteliomas. Los expertos indican que por cada muerte por este tipo de cáncer existen entre 10 y 15 veces más muertes por otras patologías como asbestosis, cáncer de pulmón, de faringe, etc. Es decir, en ese período han muerto por amianto entre 79.680 y 119.520 personas.

Si nos fijamos en Hego Euskal Herria (a falta de datos concretos de 2019 y 2020) las muertes por mesoteliomas fueron 825, es decir entre 8.250 y 12.375 muertes.

Los últimos datos de la IARC en 2020 las muertes por mesoteliomas por amianto en el mundo supusieron 26.278 muertes, es decir 262.780 muertes en el mejor de los casos. En Europa el año pasado fueron 11.829 muertes por mesotelioma, o 118.290 muertes por amianto, como mínimo. En la UE-27, murieron por mesotelioma 7.449 personas, es decir 74.490 personas por todo tipo de amianto, aunque si nos vamos al lado más alto que los expertos determinan 111.755 personas. En el Estado español fallecieron 504 personas por el cáncer fulminante, pero fueron, al menos, 5.040 personas por amianto.

Se vea por donde se vea es un número significativo de muertes por no haber aplicado las medidas de seguridad y salud en el trabajo. Además en muchas empresas donde se produjo la exposición ya han desaparecido o los trabajadores y trabajadoras han podido prestar servicios en diferentes empresas a lo largo de su vida laboral, lo que dificulta la identificación de la exposición concreta que generó la enfermedad.

Por lo tanto, el Fondo de Compensación de Víctimas del Amianto es necesario y, sin nuda, urgente, lo mismo que una ley integral del amianto que ayude a retirar el mineral cancerígeno para evitar el aumento del cáncer por las fibras del amianto o asbesto.

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