Gasteizko Elkartasun Komitea: “Es evidente que en Euskal Herria la lucha de la calle se ha cambiado por las poltronas, no solo aquí, sino en el resto del Estado también”

“Ninguna fuerza política en los parlamentos, sea vasco o del Estado, nos va a representar”

“Somos gente de diferentes perspectivas, con diferentes visiones ideológicas, pero sí que compartimos un punto en común: luchar contra la represión de forma unitaria”

“La amnistia va a ser una conquista llevada a cabo por las clases populares, liderada por la clase obrera y va a ser la consecuencia de esta lucha”

“En Euskal Herria seguimos al pie del cañón hasta que nos traicionó el reformismo abertzale y hoy en día, tras diez años, estamos en un proceso de desmovilización”

Sare Antifaxista habla con representantes de Gasteizko Elkartasun Komitea sobre sus proyectos, objetivos y programa. Nacieron en 2020 y han mantenido una actividad centrada en la capital de Araba y hasta hace poco no ha saltado a las redes sociales. “Somos gente de diferentes perspectivas, con diferentes visiones ideológicas, pero sí que compartimos un punto en común: luchar contra la represión de forma unitaria”, afirman y fijan una serie de objetivos como la amnistía total y la autodeterminación/independencia. Gasteizko Elkartasun Komitea destacan que “ninguna fuerza política en los parlamentos, sea vasco o del Estado, nos va a representar” y añaden que “en Euskal Herria seguimos al pie del cañón hasta que nos traicionó el reformismo abertzale y hoy en día, tras diez años, estamos en un proceso de desmovilización”

¿Qué es Gasteizko Elkartasun Komitea y qué fines persigue?

Es una organización antirrepresiva y nos basamos un poco en la unidad popular. Esto quiere decir que somos gente de diferentes perspectivas, con diferentes visiones ideológicas, pero sí que compartimos un punto en común: luchar contra la represión de forma unitaria. Contra la represión de un Estado que consideramos que sigue siendo el viejo estado de hace ochenta años, que no ha habido transición política, que sigue siendo el viejo estado fascista. Entonces, en unas jornadas que se organizaron en Gasteiz por la amnistia en 2019 nos juntamos ciertos individuos y decidimos empezar a discutir.

Nos basamos en cuatro puntos: el primero, como debería de ser en toda organización antirrepresiva: la exigencia de la amnistia total. La amnistía total no es solo la liberación de los presos políticos, sino que también es la legitimación de su lucha.

La amnistia, como así lo vemos, no va a ser una simple concesión por parte de los estados, va a ser una conquista llevada a cabo por las clases populares, liderada por la clase obrera y va a ser la consecuencia de esta lucha; y no va a ser que, como he dicho, que los prisioneros políticos salgan de la cárcel, sino que además salgan con la cabeza bien alta y sin haber cedido un ápice en su lucha, dando igual los métodos que hayan utilizado porque consideramos que todos son legítimos en la lucha contra el estado.

El segundo punto sería la autodeterminación. Exigimos la autodeterminación para todas las naciones del Estado español, que están oprimidas y Euskal Herria es una de ellas, y en nuestro caso creemos que la lucha por la autodeterminación/independencia cuando es negada no solo se vuelve legítima para el pueblo, si antes no lo era, sino que además se vuelve totalmente necesaria y es la única herramienta para que el pueblo se libere de sus pesadas cadenas que le oprimen. Como antifascistas que nos consideramos dentro del Comité, creemos que debemos hacer nuestra esa lucha.

Luego está la disolución de los tribunales políticos, que son los que realizan la represión y son los mismos tribunales de hace ochenta años. Tenemos claro el ejemplo del Tribunal de Orden Público, que se acostó franquista y al día siguiente amaneció democrático en la supuesta Audiencia Nacional, pero sigue siendo el mismo tribunal. Y son los que validan las leyes y realizan la represión, a su vez exigimos la disolución de los cuerpos represivos y la derogación de toda la legislación represiva como puede ser la ley mordaza y la ley antiterrorista.

Y luego la memoria histórica, como he dicho, dentro del Comité tenemos una lectura y creemos que durante ochenta años ha habido muchos luchadores que han luchado contra el Estado y creemos que hacer nuestras estas luchas no solo es totalmente necesario, sino que además la razón de las luchas del pasado darán sentido y conexión a las de hoy en día y a las del futuro. Creemos totalmente necesario mantener esa memoria histórica.

Bajo estos puntos, además, queremos hacer un programa amplio en el que podemos hacer una lucha antirrepresiva, que creemos que tiene que ser amplia, porque la represión nos afecta a todos y creemos que tienen que ser una lucha totalmente ofensiva, no solo defensiva, frente a los derechos que nos han robado y que debe ser de carácter ofensivo hasta destruir al Estado.

Vuestra actividad se queda en Gasteiz, ¿vais a seguir por el resto de Euskal Herria, cómo lo veis?

Al final, nosotros nos organizamos a nivel de Gasteiz y eso es una realidad. Desde que nacimos somos una organización pequeña, con bastantes pocos recursos y limitaciones. La situación es la que es. No nos planteamos expandir como tal el comité, lo que sí que nos planteamos, y esa es la realidad, es que no nos podemos quedar en localismos, entonces deberemos tejer lazos con diferentes organizaciones que luchen contra la represión. Tejer esos lazos con el objetivos de que vaya creciendo el movimiento y desde ahí realizar trabajo.

¿Por qué habéis salido ahora públicamente, vamos que se os ve más por lo menos en las redes sociales?

Las redes sociales las abrimos hace poco porque creemos que todo tiene un proceso. Primero creemos que tenemos que asentar el comité, que tenemos que estar en la calle y tenemos que estar con la gente, y las redes sociales creemos que tienen que ser una consecuencia de ese trabajo. Las redes sociales nacieron en el momento en que veíamos que necesitábamos un medio de difusión propio, por nuestro trabajo porque no podíamos estar dependiendo de los diferentes medios de difusión, y por eso abrimos en este caso una cuenta en twitter en este momento, que es la capacidad que tenemos para poder un poco esparcir nuestro trabajo. Nuestra actividad se desarrolla desde el 2020, pero las redes sociales las abrimos como consecuencia directa del trabajo que realizamos en la calle. Ya veíamos un muro y, sobre todo, para la expansión de la organización.

¿Cuántos sois aproximadamente?

Pocos. La realidad del movimiento es la que es. Hoy día creemos que no tiene nada que ver la realidad política con la de antaño. Hoy en día los que luchan son muy pocos y el Comité es reflejo de ello. Pero poco a poco el movimiento sí que va creciendo y poco a poco superaremos estos obstáculos. No nos fijamos tanto en lo cuantitativo, sino que más en lo cualitativo. Creemos que más que expandir nuestra organización, lo que tenemos que expandir es nuestro programa y nuestro mensaje. Que seamos tropecientos militantes no nos preocupa, la vedad, preferimos que los militantes que estemos trabajemos bien, pero expandir nuestros lazos y nuestro rango de acción sí que nos parece importante y poco a poco lo vamos consiguiendo.

¿No son suficientes las organizaciones que hay ahora misma que luchan por la amnistia?

Cuando empezamos a trabajar en nuestro proyecto no existía ninguna organización antirrepresiva en Gasteiz que luchara por la amnistia, ni tan siquiera el Movimiento por la Amnistía y contra la Represión. Eso sí, los casos de represión en la ciudad iban en aumento. Había represión y eso era una realidad y la necesidad de una organización que hiciera frente era totalmente palpable. Creo que tuvimos suficiente con el asesinato de Oier Gómez a manos de los estados español y francés y se vio también que a raíz de eso, al año siguiente, no se veía nada, nadie hacía nada. Cuando murió Oier, la respuesta sí que fue contundente y luego qué…hubo un vacío. Entonces, nadie se acordaba quien era Oier, nadie se acordaba de su ejemplo. La primera vez que hicimos campaña por su asesinato fuimos los únicos y eso que se lo propusimos a otras organizaciones para hacer algo. Esa creemos que es la triste realidad. Organizaciones efectivamente sobran, porque se ven carteles por aquí y por allá. Nacen siglas día sí y día también, pero lo que hace falta son organizaciones que luchen en serio, y esas hay pocas. Es el vacío que pretendemos llenar humildemente. Abrimos nuestros brazos a que el comité fuera más amplio y que pudieran participar nuevas organizaciones, pero la negativa fue contundente.

Solidaridad como era entendida hace ya décadas parece que no existe en este momento, ¿intentáis ocupar ese espacio?

Como bien te he indicado antes, no buscamos la expansión de la organización, sino la difusión de nuestro mensaje, programa y comenzar a trabajar sobre el mismo con otras organizaciones. Creemos que es un programa amplio y que cualquier antifascista debería compartir. Somos una organización totalmente abierta, estamos abiertos a modificar el programa si fuera necesario. Sí vemos que hay diferentes aportaciones que se pueden realizar para la extensión de nuestras ideas y ocupar el espacio. Queremos formar parte del movimiento, no queremos ocupar nada. Creemos que el movimiento surge de las personas y los colectivos..

¿Si alguno quiere contactar con vosotros por el correo electrónico gasteizelkartasunkomitea@protonmail.com?

Sí, se puede publicar el correo electrónico, totalmente. Quien quiera aportar, de cualquier forma. La militancia entendida como se entiende hoy en día tampoco la queremos, la militancia como la entendemos te va a condicionar enteramente en tu vida y quizás no todo el mundo está preparado o se dispone a ello. Las aportaciones se pueden dar de muchas formas, quien no quiera o pueda militar, puede aportar de otras maneras. La cuestión es aportar al movimiento, repito que es de todos, nos afecta a todos y podremos participar todas las organizaciones, todos los colectivos y todas las individualidades porque somos antifascistas y queremos ser consecuentes con ello. Pero que esto no lleve a un pasotismo, la militancia es totalmente necesaria, y quien este dispuesto a entregarse en esta será acogido con los brazos abiertos.

¿Qué análisis de la situación sociopolítica de Euskal Herria y del Estado español hacéis y también a nivel económico, donde parece que vamos a peor, a pesar de que Urkullu ha proclamado hace unos días que habíamos salido de la crisis?

En este momento en que nos encontramos, la crisis es constante. Empezamos a decir sobre el origen del Estado. Como ya te he comentado, en una reciente campaña por la Memoria Histórica que hicimos situamos el origen del Estado en 1939, donde tras años de guerra el bando fascista aplastó lo que era la república popular que democráticamente fue elegida en las urnas.

Este régimen ilegítimo lo que hizo fue poner a un puñado de familias en el poder y condenarnos a la miseria al resto. No solo en el plan económico, sino que había una explotación salvaje en el plano cultural en Euskal Herria y en el resto del estado. No hace falta mencionar la presión que sufrimos, intelectual y, sobre todo, represiva con fusilamientos al alba, cárceles llenas de revolucionarios. Detrás de esos años de aplastamiento, vinieron años de desmovilización. Tras esos años de desmovilización, el movimiento popular empezó a levantar cabeza, sí que se empezaron a ver movilizaciones por la amnistía en los años setenta y había un régimen que estaba totalmente en crisis. Los últimos años del franquismo fueron años de total crisis y de auge del movimiento popular. Ahí se empezó a tejer la maniobra de la transición.

Fue una maniobra que no fue más que un lavado de cara y un aperturismo del propio fascismo. Esto es importante porque la definición que damos al fascismo nosotros no es que haya un señor dictando lo que tenga que decir, la definición que damos del fascismo es la dictadura terrorista abierta de la oligarquía financiera. Esas oligarquías que se forman ya en la fase del capitalismo, toman el poder absolutamente y dictan su mandato. Ya no hay democracia entre la propia burguesía, sino que es la oligarquía financiera la que toma el poder.

Esto se puede ver en el tema de las familias que he comentado antes. Las mismas 30 familias que en el franquismo tenían todo el poder del Estado, siguen teniéndolo hoy en día; los tribunales políticos siguen siendo los mismos, la guardia civil sigue teniendo el mismo poder que antes, la casta eclesiástica, igual y también nos gustaría remarcar el tema de las prisiones, que como organización antirrepresiva que somos, durante la pacífica Transición se cerró la vieja prisión de Puerto, como todos sabemos, a las prisiones van a parar pobres y revolucionarios, y se cerró la vieja prisión, para abrir la prisión de Puerto I, Puerto II y Puerto III. En nuestro caso cabe señalar el Tres de Marzo, donde se asesinaron cinco obreros de nuestra capital y donde no ha habido respuesta del Estado y nadie ha pagado por esos crímenes y también cabe señalar los 600 asesinatos que hubo durante la Transición.

El Estado para salvaguardarse puso a su legítimo heredero, que fue Juan Carlos de Borbón, y se inició un proceso interno de falsificación del parlamentarismo. Como se suele decir, y nos gusta indicar, la historia se repite. La primera como tragedia, después como farsa. Y esto mismo pasó con la democracia.

En Euskal Herria en ese contexto sí que hubo una excepción, mientras que el lavado de cara de la transición, sí que hubo una excepción. En el resto del Estado la lucha en parte decayó, no dejó de haber lucha, pero en Euskal Herria seguimos al pie del cañón hasta que nos traicionó el reformismo abertzale y hoy en día, tras diez años, estamos en un proceso de desmovilización de Euskal Herria. Es el contexto que tenemos.

Para enlazar con esto último, ¿os sentís representados por alguna fuerza política? ¿Se ha cambiado la lucha en la calle por las poltronas? ¿Se pacta con nuestros represores a cambio de qué?

La respuesta a la primera pregunta es sencilla: no. Ninguna fuerza política en los parlamentos, sea vasco o del Estado, nos va a representar. Eso es así. Ninguno vela por los trabajadores, ni las capas populares. ¿No fue el Gobierno vasco el que envió al tanqueta contra los trabajadores de Tubacex? No nos van a representar. ¿No son los de EH Bildu quienes quitan los monolitos en homenaje a los gudaris en diferentes pueblos? Tampoco nos van a representar. Ellos no nos representan .

A Tubacex la tanqueta la mandaron hace 30 años, también. (Estuve allí).

Efectivamente, como bien se indica. La historia se repite: primera como tragedia, después como farsa. Pero ellos no nos representan. Lo hemos tenido claro desde el principio. Una de las primeras campañas desde que salimos fue el boicot a las elecciones al Parlamento vasco en el 2020. Creemos que no hay ninguna vía en el falso parlamentarismo montado por el fascismo, en donde ellos deciden quien puede entrar en el Parlamento y quien no. Hay una ley de partidos, que dicta muy bien quien puede entrar y quien no. Nosotros no creemos que haya una fuerza que vaya a ser o pueda ser representadora de nuestros intereses como clase obrera.

Es evidente que en Euskal Herria la lucha de la calle se ha cambiado por las poltronas, no solo aquí, sino en el resto del Estado también. Lo que pasa es que aquí la traición es mucho más reciente como bien comentaba antes, y es mucho más evidente. Los veteranos como vosotros habréis visto como un movimiento combativo que, por ejemplo, antes defendía a los trabajadores del astillero de Euskalduna o estaba en pie de guerra con los trabajadores de Tubacex, que luchaba contra el estado fascista en cualquiera de sus formas, incluso con la lucha armada en su momento, se ha transformado en un verdadero chiringuito lleno de mafiosos. Ya ni defienden a los trabajadores, ni reivindican la amnistía y lo único que hacen es servir al Estado abiertamente.

¿La clase trabajadora tiene futuro manteniendo este marco actual de represión y las políticas a favor del neoliberalismo que practican todas las fuerzas políticas?

Es obvio que no, al menos que queramos un futuro de miseria. Al final, la gente está harta de estas políticas represivas del Estado. También es cuestión de tiempo, pero la gente está empezando a hartarse y es obvio que ni el reformismo del gobierno más farsante de la historia, como nos gusta llamarlo, está evitando eso. No hay ningún futuro dentro de estas políticas más que miseria, y frente a quien se quiera organizar frente a esta miseria, represión y más represión. Más palo y más palo. Frente a ello, creo que nos queda organizarnos e intentar tirar esto entre todos. También queremos indicar que juntos no sé si lo conseguiremos, pero está claro que separados y cada una o uno por su lado no lo vamos a conseguir.

Con los sindicato, ¿tenemos futuro?

Esta es una pregunta que sí que creo que no nos corresponde a nosotros como organización antirrepresiva remarcarla, pero sí creemos que los sindicatos de hoy en día, por ejemplo CCOO y UGT, son herederos directos de los sindicatos verticales completamente. No son más que apagafuegos y apagaluchas, traidores de la clase obrera. Y creo que también en el contexto vasco de lo que están haciendo ELA y LAB la tendencia es la misma que los otros sindicatos. En los momentos que la lucha prende más, estos no van a llegar hasta el final y se van a quedar a mitad de camino, no van ser representantes de ningún tipo de la clase obrera. La clase obrera lo único que le queda es su organización independiente y poder tirar. Al final, el pueblo es el que salva al pueblo y ninguno de esos va a venir a salvarnos a nosotros, más que nosotros mismos.

Mantenéis la solidaridad con los represaliados vascos, en este caso Asier Guridi, ¿cómo explicáis lo que ocurre en Venezuela o en Oñati, pueblo natal de Guridi?

Asier Guridi nos comentó que ahora mismo está en una pelea jurídica con el Estado. El Saime (el que entrega los pasaportes y las cédulas de identidad) le niega todos los papeles que necesita para tener derecho a su identidad y que su familia también lo tenga. Su lucha, lo que ha hecho es también destapar las vergüenzas del Gobierno venezolano, que tiene bastantes también. Lo que creemos es que al Gobierno venezolano le preocupa que esa lucha pueda destapar las vergüenzas. En lo que respecta a Oñati, su pueblo, parece una vergüenza la actitud que está teniendo la socialdemocracia con él, prohibiendo solidarizarse con él y apagando las movilizaciones a favor de él e intentando taparlo.

Vaya, que no les protege nadie y están intentando difamar con diferente gente de la izquierda abertzale, como nos ha llegado de primera mano. Y es una vergüenza absoluta en el contexto que está ahora Oñati, su pueblo, donde una gran parte del pueblo, porque no han sido todos, ha dado la espalda a Asier Guridi Zaloña.

Luego también ya yendo un poco más a lo general es importante señalar a los refugiados políticos, que son los grandes olvidados. No sabemos muchos donde están y los que sabemos, están a cientos de kilómetros. El caso de Asier Guridi es el caso conocido por la propia campaña que ha podido realizar él y es algo que los colectivos hemos podido socializar, bien sea haciendo campañas en su favor, bien sea con concentraciones o las charlas, que en Gasteiz se dio una. Pero hay otros casos de refugiados que pueden estar igual o peor que él, incluso, pero por esa situación que, además, no se conocen entre ellos, son los grandes olvidados y no hay ningún apoyo hacia ellos. Nos gustaría remarcar eso, que nosotros luchamos no solo por la amnistia de los presos políticos, sino por la vuelta a casa de todos los refugiados y refugiadas y, al igual que los presos políticos, con la cabeza bien alta y sin renunciar un ápice a su lucha.

Hay futuro para una Euskal Herria libre, independiente y socialista. Qué está dispuesta a hacer GAsteizko Elkartasun Komitea para conseguirlo y que es necesario?

Nosotros sí que intentamos hacer un programa que sea mucho más amplio que independencia y el socialismo, y que pueda también incluir a ese programa. Sí que creemos que para conseguir ese objetivo, y en el caso de poder conseguir el derecho de autodeterminación, por ejemplo, es totalmente necesario la disolución del Estado español y el Estado francés. Esos estados no van a dejar por las buenas que Euskal Herria sea independiente y socialista, y para ello sí que creemos que tenemos que destruir a los estados y para ello aliarnos con las diferentes naciones dentro del Estado.

¿Cómo se destruyen a esos estados?

Bueno, eso no nos corresponde a nosotros responderlo, pero creemos que tenemos que hacer frente a la represión, sí que tenemos que ser parte de ese movimiento y nuestra aportación va a ser que a aquel luchador que quiera luchar por ese objetivo, que es total y absolutamente legítimo y lo hacemos totalmente nuestro, en caso de que sean reprimidos o que sean encarcelados haremos todo lo que esté en nuestra mano y más para que puedan salir efectivamente y con el resto de compañeros con la cabeza bien alta y sin haber renunciado un ápice a sus ideas.

Si queréis añadir algo estáis a tiempo.

Sin más comentar que estamos con nuevo material que es la revista Altxa! y con su distribución del segundo número y también con las publicaciones de Ahots Isilduak. El primero lo dedicamos a Asier Guridi. Todo el dinero que saquemos será para un caso antirrepresivo y desarrollamos nuestra línea política la del Comité Solidario de Gasteiz. Es una contribución solidaria, no nos quedamos con nada.

Ese dinero va a los represaliados, que también la necesitan. Es un granito de arena que aportamos con las publicaciones y para expandir nuestro mensaje y programa.

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