Mitxel Lakuntza (ELA): “Una alianza de UGT, CCOO y LAB permite a la patronal acuerdos más baratos”

“Nosotros contemplábamos una huelga general, pero para eso son necesarios consensos que no se dan”

“La explicación de que Euskal Herria con un 6% de población del Estado hace el 56% de las huelgas, se encuentra en que es un sindicalismo vivo, dinámico y con vocación de contrapoder”

“EH Bildu y Unidas Podemos incurren en el error de sobredimensionar los acuerdos que luego saben que no van a tener la traslación que dicen”

“Los poderes económicos, empresariales y patronales controlan la política no es ningún secreto. Hoy no hay medidas que discutan ese poder”

“El uso que hace la vicelehendakari Idoia Mendia de las mesas de diálogo social es propagandístico”

“Esas mesas de diálogo social contribuyen al descrédito del sindicato y tienen un efecto en la propia desmovilización de la clase trabajadora”

“Osalan no ha cambiado, ha cambiado LAB para entrar ahí”

“Hoy la prioridad de EH Bildu no es buscar alianzas con organizaciones sociales y sindicales, sino situarse en la política actual desde los parámetros de la moderación”

“La independencia de Euskal Herria en forma de república está más lejos de lo que nos gustaría”

Llega el Primero de Mayo, hablamos con Mitxel Lakuntza, secretario general de ELA. Reconoce la ruptura con LAB y señala que de ello se alegra la patronal porque “una alianza de UGT, CCOO y LAB permite a la patronal acuerdos más baratos”. Lakuntza dice que el sindicato más representativo y con mayor número de afiliados está dispuesto a ir a la huelga general como está ocurriendo en Francia, pero “para eso son necesarios consensos que no se dan”. Rechaza las mesas de diálogo social, porque es la patronal quien dirige el orden del día y critica a LAB por entrar en Osalan “cuando no ha cambiado nada”. A su juicio, “esas mesas de diálogo social contribuyen al descrédito del sindicato y tienen un efecto en la propia desmovilización de la clase trabajadora” y “el diálogo social es una trampa para el sindicalismo y una farsa”. Pide, por último, a los partidos de izquierda una acción decidida y Mitxel Lakuntza lamenta que “hoy la prioridad de EH Bildu no es buscar alianzas con organizaciones sociales y sindicales, sino situarse en la política actual desde los parámetros de la moderación”. A su juicio, “la independencia de Euskal Herria en forma de república está más lejos de lo que nos gustaría”

Llega el Primero de Mayo y en su presentación ELA dice que ‘la huelga construye un país mejor y más justo’. ¿Para cuándo una huelga general? Hacéis muchas huelgas sectoriales, etc, pero la huelga general la última fue 30 enero de 2020, tras un largo parón.

Lo primero que tenemos que reconocer es que este país es una realidad única dentro del marco europeo. Parece a veces que no fuese meritorio, pero claro estamos en una realidad en el que el mayor número de huelgas del Estado español se hacen en Euskal Herria y comparativamente con Europa estamos en una situación diferente. Eso quiere decir que aquí hay una realidad diferente a la que hay en el sindicalismo europeo, por eso decimos como organización de que la huelga forme parte del paisaje de este país de una manera muy evidente es importante.

La explicación a que cómo Euskal Herria con un 6% de población del Estado puede hacer el 56% de las huelgas, se encuentra en que es un sindicalismo vivo, dinámico y con vocación de contrapoder. Y se explica principalmente por la existencia de ELA. Porque aquí hay un sindicato mayoritario, porque hay una decisión estratégica de que la confrontación y la huelga estén en medio de la estrategia y se explica porque hay una caja de resistencia que permite a una parte muy importante de los trabajadores y trabajadoras de este país ir a la huelga.

Entonces, claro, en una situación de inflación creciente en los últimos años, la pelea por los salarios ha cobrado una importancia muy grande. Pero esa no es nuestra única pelea, sino que llevamos adelante una estrategia muy centrada en combatir la precariedad, sobre todo, en sectores muy feminizados. Ese es el punto de partida cuando analizamos las huelgas y es partir de reconocer y poner en valor que este país es un país diferente, e insistimos en que la huelga hace un país mejor.

¿Por qué?

Andoni Ortuzar [presidente del PNV] dijo que las huelgas eran antipatrióticas. Es todo lo contrario, porque esas huelgas hacen que la gente tenga mejores condiciones de vida, cuando es así se vive en un país mejor. Por tanto, frente a ese discurso contrario a la huelga como algo negativo, nosotros resaltamos su valor positivo. Porque tienes dos problemas grandes: la inacción política de las instituciones, que ante situación de empobrecimiento general no toma decisiones para mejorar las condiciones de vida de la gente, y una patronal que te bloquea todos los convenios. Que te dice si quieres un buen convenio, lo vas a tener que pelear. Es el mensaje que nos dicen.

El sindicato se sitúa ante esa realidad y lo que hace es activar todos los sectores y empresas que se pueda para que tengas una posibilidad de confrontar. La estadística nos dice que al alto nivel de huelgas se une a mejoras laborales, es decir las huelgas y los logros van unidos. Es lo más importante.

Con datos de los 10 años con este tema, seguro que los anteriores igual, aquí siempre ha habido más huelgas. ¿Por qué no pasa como en Francia que se para el país y se llama la atención?

Hemos tenido aquí debate sobre el tema de pensiones, el tema de la reforma laboral, etc y nosotros hemos hecho público nuestra posición favorable a una huelga general. Hoy, por lo menos hasta la fecha, ha recibido de consensos nada, que yo sepa.

Es imposible aquí una huelga general, quienes ven que en Francia salen a la calle, con todo lo que está ocurriendo aquí ven con preocupación esa inacción, ¿no crees?

En Francia se dan condiciones que aquí no se dan. Es muy importante lo que está pasando en el Estado francés. Allí tienen una unidad sindical.

Sí, unidad sindical con pinzas, como aquí.

Ya no sé cuantos días llevan de huelga general, once, la clave es la CFDT, que es el sindicato más proclive a llegar a acuerdos con el Gobierno, pero está en esa huelga. Están protestando para que la edad de jubilación no suba a los 64 años y aquí estamos en los 67 años. Aquí se hizo con acuerdo sindical, vamos a empezar por ahí. A partir de ahí, te marca una gran diferencia.

Pero, ¿vosotros habéis intentado con los otros sindicatos hacer una huelga general?

Nosotros hemos sido críticos con esta reforma. Y seguimos siendo críticos. Y otra cosa, en una parte anterior con esa reforma qué preveíamos qué podía pasar. Evidentemente, el documento que estaba escrito en la Comisión Europea se modificó, se le quitó parte de carga que pretendía extender de los 25 años a 30 años el cálculo de la cotización de las pensiones…

Sí, ahora está en los 29 años

Sí. Pero más allá, nosotros hemos sido críticos. Evidentemente nosotros contemplábamos una huelga general, pero para eso son necesarios consensos que no se dan.

Primero de Mayo reivindicáis salarios y pensiones, hay que añadir inflación, ley de vivienda, reforma laboral…¿nos están engañando los políticos del Congreso español que votan a favor de todas actuaciones del autodenominado ‘Gobierno más progresista de la historia’?

Aquí hay una parte de la política que está muy teatralizada. Los acuerdos se juzgan más por quienes los firman que porqué se firma. Que quiero decir: que a veces los partidos que se sitúan abiertamente en la derecha PP y Vox levanten la voz contra esas reformas no hace que esas reformas sean buenas per se, hay que analizar los acuerdos.

Respecto a la política de Gobierno del Estado español, nosotros hemos hecho una valoración positiva de lo que fue la gestión de los EREs; algunos con insuficiencia; o lo que ha sido una política para modificar la cuestión fiscal con las empresas energéticas y esas cuestiones. Evidentemente, con esa insuficiencia, pero hemos entendido que eran pasos en buena dirección que en este país no se daban. Aquí, en el caso del Gobierno de Urkullu es de no tocar los beneficios de las grandes empresas. Esa es la línea que no se quiere cruzar. Hemos hecho balance positivo de algunas de esas medidas.

¿Qué hemos criticado? La reforma laboral. Fuimos críticos porque se incumplía una promesa electoral. Dos partidos abiertamente se presentaron, PSOE y Unidas Podemos, que iban a derogar la reforma laboral y la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz dijo hasta la semana anterior que iba a derogarla con toda la cara y sin pestañear. No nos gusta y la reforma de pensiones no nos gusta, hay aspectos que sí, pero vemos negativamente que haya recortes, que los hay.

La precariedad sigue existiendo, ¿para qué ha servido esa reforma laboral?

Nuestra crítica a la reforma laboral es clara. Cuando sale Antonio Garamendi (CEOE) diciendo que esta era una buena reforma laboral, porque se hizo con acuerdo con la patronal, ves lo que hay. La patronal se guardó lo que ellos entendían que eran los mecanismos de flexibilidad internos para poder hacer lo que quieran y cuando quieran, y eso afectaba también a los despidos, que no se tocó nada.

Después está lo de la centralización de la negociación colectiva, que sigue siendo un problema para nosotros aquí. Que una parte de la negociación colectiva, el monopolio de la misma, esté en Madrid, que se nos impida negociar aquí y se nos impongan convenios que se negocian en Madrid. Eso no se solucionó.

Y la parte que se dice que la reforma solucionó, que es lo que tiene que ver con la eventualidad, reconocemos que ha habido un incremento de los contratos indefinidos, pero hay otra parte que se está incumpliendo. Todo lo que tiene que ver con los contratos fijos-discontinuos es encubrir la realidad y se ve claramente. Es un maquillaje. Ha cambiado, pero la realidad sigue siendo igual.

¿Crees que quienes están en la política actual no han adoptado el camino de la lucha por una sociedad más justa, o como decía el escritor y cineasta francés Enric Vuillard ‘los poderosos no ceden nunca ni en el pan ni en la libertad’?

Lo que le pasa a la política desde el mundo institucional es que el control se encuentra en los poderes económicos, empresariales y patronales. Es lo que le pasa.

Entonces, ¿este sistema no nos vale?

No, no, no, digo, con carácter general, sobre la política de las instituciones. Cuando tienes que analizar dónde están los limites del Gobierno español, del de Urkullu o del de Navarra creo que una de las conclusiones es que el control de esos poderes económicos, que es lo que explica porqué no se toman decisiones para la cuestión fiscal o presupuestaria. Sanchez Galán ha incrementado los beneficios un 40,5% y se está quejando por el ‘impuestillo’ que les han puesto. Esa es una realidad que te marca unos márgenes donde te puedes mover.

Ya pero algunos llegaron al Gobierno español diciendo que iban a ‘conquistar los cielos’, otros que iban al Congreso español ‘para tumbar definitivamente el Régimen’, pero lo que hacen es aceptar todas esas políticas neoliberales ¿están engañando a la gente?

Aquí hay un debate, ¿qué le pedimos a la izquierda? Que no acepte recortes y que no sobredimensione los acuerdos, primero. Se pueden firmar acuerdos, pero si has aceptado estos, di que lo has hecho, en segundo lugar. Parte de la izquierda, sobre todo EH Bildu y Unidas Podemos, incurren en ese error de sobredimensionar esos acuerdos que luego no van a tener la traslación que dicen. Y tercero, tener programa, confrontar y tener proyecto alternativo.

Sabemos que en política todo no es lo mismo, no participamos del discurso de que todo es igual en la política. Ya sabemos que en la política hay partidos y proyectos diferentes. Nuestra preocupación es que cada vez se están pareciendo más. Esa es nuestra preocupación. Ni somos abstencionistas, ni participamos de esa realidad de que todo es igual, pero dicho esto la izquierda tiene un debate de qué tiene que hacer: aceptar moverme en los estrechos márgenes que te marca ese mundo económico y empresarial o tiene que buscar alternativas para fortalecer mi proyecto. Claro ese campo por fortalecer alianzas, programas, etc está por explorar.

Cuando te digo que nos engañan, me refiero a tema de los precios que nos dicen que el IPC se ha ajustado, los alimentos están por las nubes; las hipotecas se han encarecido, Iberdrola ha ganado un 40% más, el BBVA, también, ¿hay alguien que nos está engañando?

Nuestra lectura, a parte de denunciar que las instituciones están sometidas al control económico y financiero, es como si ese poder dijera a las instituciones vosotros haced como que gobernáis, porque mandamos nosotros. Resumiendo lo que pasa. Pero claro es muy evidente que estamos en una fase de empobrecimiento general. Es muy evidente que no se toman medidas adecuadas y es ahí donde nosotros apelamos a la izquierda. Tiene poco misterio, porque en nuestra boca no es nuevo, que los poderes económicos, empresariales y patronales controlan la política no es ningún secreto. ELA lo lleva diciendo mucho tiempo.

Hoy no hay medidas que discutan ese poder, que tampoco es nuevo en nuestra boca. En cuanto analizas el tema fiscal ves lo que pasa. Aquí, el 7% es lo que pagan de media las grandes empresas, y ahora están en beneficios históricos. Para nosotros, el debate está en el papel de la izquierda. ¿Cómo tiene que situarse la izquierda ante la situación de ese tipo, donde sabes que te van a dejar unos márgenes estrechos? Parte del debate que tenemos con EH Bildu y Elkarrekin Podemos tiene que ver con eso. Dígannos como van a fortalecer su proyecto. Se pone más énfasis en este caso, en una situación más grave como la que vivimos, en los consensos que en defender la confrontación de intereses. Tiene que haber una confrontación entre la izquierda y la derecha y en este país aparece, cada vez, más desdibujado.

Al PSOE, ¿le sitúas en la derecha?

No. Evidentemente, cuando hablamos de izquierda hablamos de EH BIldu y Elkarrekin Podemos.

Y el PSOE, ¿dónde está?

Bueno, luego vendrá alguno y me dirá que entran los matices y que todo no es lo mismo, pero si se analiza toda una política del PSOE, sobre todo cuando hablamos de cuestiones sociales y reformas laborales, muchas de las grandes reformas laborales las ha hecho el PSOE. Hay algunos que les llaman socioliberales.

Es cierto que vamos hacia el empobrecimiento, que los que dices tu que son de izquierdas miran para otro lado y les gusta más aparecer en la foto con el acuerdo, pero la riqueza sigue creciendo. ¿Qué ocurre?

Esa es parte de nuestra preocupación, que la izquierda no sitúe como prioridad el conflicto capital-trabajo, parte está relacionado con el reparto de la riqueza. Por eso insistimos tanto en la fiscalidad y en los presupuestos y sobre todo le pedimos a la izquierda que tenga un programa claro, fácilmente identificable, que esté relacionado con las inquietudes con la mayoría de la ciudadania. Cuando preguntas a la gente, ¿dónde tiene sus preocupaciones? En Osakidetza, en incremento de los precios, en la vivienda… y todas estas cuestiones necesitan hoy una transformación radical.

¿La ley de vivienda es una transformación radical?

No, para nosotros no. Somos críticos con la ley. Insisto que dentro de la misma puede haber pasos positivos, pero en su generalidad no aborda el principal problema de la vivienda, que sigue siendo considerado un negocio y no un derecho.

ELA cuántos afiliados tiene?

103.000

¿Y la representatividad?

A último cierre, 40,80% en la CAPV y en Navarra, 23,30%

¿Sois reticentes al diálogo social, ¿por qué?

Porque es una trampa para el sindicalismo y es una farsa. Es una mesa donde le fallan todas las patas. Desde la iniciación de todas estas mesas se ve que hay una intencionalidad, en este caso del Gobierno para que haga una determinada propaganda transmitiendo la realidad de consenso y armonía, que no tienen nada que ver con lo que pasa fuera de esas mesas. Y la patronal consigue que se marque su agenda. En esas mesas no se va a cuestionar nada con la patronal, lo hemos visto ahora con el tema de los cuatro días, etc. La patronal veta los debates que no quiere, ni siquiera porque vayan a tener un compromiso con algunas cosas, sino por el mero hecho de estudiarlas les molesta. Ese es el nivel del contenido y, sobre todo, son mesas vacías que no hay contenido. Se convocan, de vez en cuando, y el objetivo es dar la sensación de que se habla de determinadas cosas, pero que están totalmente vacías.

¿Con la semana laboral de cuatro días estáis de acuerdo?

Estamos de acuerdo en que se aborde el debate de la reducción de jornada. Creo que es un debate muy ligado a cuestiones de la digitalización y que en el futuro van a cobrar más fuerza, y nos parece positivo que se hable. Otra cosa es si luego hay que posicionarse por los cuatro días o hay que ir a una reducción jornada diaria. Pero nosotros lo importante es que se aborde el debate.

Hoy aquí no hay una voluntad real por acometer el debate, sino más un interés propagandístico que otra cosa. Creo que es muy visible en estas dos últimas semanas el uso que hace la vicelehendakari Idoia Mendia de esas mesas es propagandístico. Estamos en elecciones y cada semana se van planteando temas que luego no tienen ningún recorrido ni compromiso. En esas mesas no hay compromiso con nada.

Hay que recordar que cuando se llegó al acuerdo de las 35 horas en el sector público (1999), en el privado no se pudo alcanzar.

Claro. La patronal es quien decide cual es la realidad. Acaban de firmar la reforma laboral y hoy esos poderes económicos y sobretodo el poder que tienen sobre las instituciones son los que han ido determinando qué mundo laboral tenemos hoy: la extensión de la precariedad y otras cuestiones tienen que ver con ese diseño. Entonces, claro, pensar que te vas a sentar con el que ha diseñado eso y en una mesa así tan tranquilamente donde te van a modificar las cuestiones que acaban determinando la realidad de la gente es de una ingenuidad tremenda.

Y luego hay otra cuestión aquí, te he dicho la lectura del gobierno, de la patronal, y está la lectura sindical. Para nosotros esas mesas contribuyen al descrédito del sindicato y tienen un efecto en la propia desmovilización de la clase trabajadora. Ayer leía que CCOO y UGT en Madrid dijeron que si no hay acuerdo salarial iremos a la huelga, llevamos dos años con incrementos bajos frente a la inflación. Hemos tenido tiempo suficiente para ver que tenías que reaccionar.

¿Qué pasa? Confieren a esas mesas una importancia que no tienen. Y mandan un mensaje a la clase trabajadora de ya están los sindicatos en esas mesas van a solucionar nuestros problemas. Y eso es contraproducente porque desactiva la movilización y sobre todo porque el sindicato no acaba de hacer su función principal que no es otra que organizar a la gente en los centros de trabajo. Porque el poder real está ahí en los centros de trabajo y en los sectores, y si un sindicato no hace eso y persisten en que la fuerza está en esas mesas, ese es un error de bulto.

¿Por qué no miran CCOO y UGT en el Estado español a lo que ocurre aquí, donde a mayor conflictividad, mayores mejoras?

Es una pregunta más para ellos que para nosotros. Tenemos muy claro cual es la estrategia y el modelo sindical. Aquí hay dos modelos sindicales que no tienen nada que ver: el nuestro y el suyo. El nuestro básicamente la función del sindicato es dar poder a los trabajadores y trabajadoras, dar poder a la clase trabajadora. Y ese poder se gana cuando los centros de trabajo y los sectores se sindicalizan. Cuando están organizados, tienen capacidad de hacer huelga y, por lo tanto, esto es determinante. Aquí se ve número mayor de huelgas lo que significa mejores condiciones, pero claro el hecho de poder convocar una huelga condiciona una mesa de negociación, porque hay muchos acuerdos que llegamos sin huelga, pero el que sienta en el otro lado, la patronal, sabe que está frente a un sindicato que puede convocar huelga. Eso es importante.

¿La afiliación a los sindicatos cae?

No, en nuestro caso.

Sí a nivel europeo y en el Estado español, ¿eso también es determinante?

Sí, claro, es una consecuencia de ese modelo. Es decir, nuestra experiencia tiene conclusiones importantes. Hace un tiempo en el debate sindical había gente que decía que había aquí sectores que no podían sindicalizarse como las residencias, limpiezas, etc sobre todo sectores feminizados. Había una parte del debate que decía cómo vais a pactar con esas mujeres que no tienen cultura sindical, como el sindicato va a organizar a las mujeres de la limpieza que trabajan cada una en un portal, en hostelería… Hoy la mayoría de los conflictos vienen de esos sectores. No hay sector que no se pueda solidarizar.

Antes de que se me pase, en Osalan, instituto vasco de seguridad y salud en el trabajo, no vais a entrar, LAB ha dicho que sí. Con el tema de la salud laboral os habéis separado del resto de sindicatos, ¿cuál es el problema?

Con respecto a Osalan, la pregunta es ¿qué ha cambiado en Osalan? No ha cambiado nada. Si no ha cambiado Osalan, ha cambiado LAB para entrar ahí. Salimos conjuntamente en 2010 de Osalan. Las razones que esgrimimos entonces, las suscribimos. Hoy no hay una decisión de determinación de combatir las verdaderas razones de la siniestralidad laboral. No vamos a participar de una mesa donde se da la sensación que hay un corresponsabilidad, una coparticipación, que no hay. No es lo mismo estar dentro que estar fuera, nosotros optamos por estar fuera. Desacreditar determinadas mesas como esa para nosotros debe ser para nosotros una parte importante de la estrategia del sindicato de contrapoder. Desacreditarla, situarte fuera, buscar una alternativa a esas mesas es parte de nuestra estrategia.

Vamos al meollo del último conflicto, decís que ‘LAB está renunciando a consensos mínimos que ponen en peligro la lucha de la clase trabajadora’. ¿Cuáles son esos consensos mínimos?

Primero, Uno de los consensos que teníamos entre ELA y LAB era defender un marco vasco de relaciones laborales. Este país tiene derecho en el ámbito laboral a decidir sus propias condiciones de trabajo. Segundo, nosotros tenemos nuestro modelo sindical, que hemos hablado antes, de contrapoder, que no participe en esas instituciones. Y tercero, que hay que entender que debe haber un espacio sindical y social que plantease y crease una alternativa para el desarrollo de este país.

Estas son las bases que durante un tiempo hemos trabajado. Claro cuando LAB decide entrar en Osalan o cuando en la práctica busca una alianza con CCOO para intentar en este caso buscar una alternativa a la mayoría de ELA, se están rompiendo esos consensos. Primero porque estar dentro o fuera de Osalan es una decisión política que en parte tiene que ver con institucionalizar el sindicato. Nosotros somos contrarios a esa institucionalización del sindicato. El sindicato en esa relación de contrapoder tiene que buscar su estrategia fuera de esas mesas.

Está el tema de Osalan y está el tema de UGT y CCOO. Tenemos diferencias muy de fondo sobre el modelo sindical, sobre la centralización de la negociación colectiva, sobre el tema del euskera… Nosotros no vemos ninguna posibilidad de alianza con esos sindicatos y lo que nos preocupa de la decisión de LAB, porque esto no es un tema casual.

Para concluir, evidentemente, han pasado muchas cosas para que ELA diga esto. Decimos LAB fue en busca en la práctica de una mayoría con UGT y CCOO en el convenio Araba del Metal, Convenio de Bizkaia del Metal, convenio de Limpiezas de Bizkaia, convenio de Papel de Gipuzkoa. En esos ha habido una estrategia conjunta para generar una estrategia conjunta de mayorías diferentes a ELA. Nuestra pregunta es ¿qué alianza prefiere la patronal: una de ELA y LAB o una de UGT, CCOO y LAB? Es evidente. Esa es nuestra preocupación, porque esa alianza permite a la patronal acuerdos más baratos. Porque evidentemente la patronal les va a buscar y estará contenta con que haya una alternativa a ELA, porque les sale más barato. Si se lleva eso y tiene un efecto desmovilizador, pues para nosotros es un problema. Y ese es el debate tranquilo que planteamos con LAB, no desde la descalificación. Planteamos un debate sobre los elementos estratégicos, sobre como afrontar la negociación colectiva, contrapoder, etc.

¿Se podría llegar a una normalización si se produce ese debate entre ambos?

Hemos planteado un debate, hemos hecho una crítica y hemos planteado una preocupación. El problema es que LAB está en la práctica teniendo una unidad con UGT y CCOO. Hay una respuesta de LAB, en los términos que se hace de descalificación a ELA, lo que reafirma su decisión de no entenderse con ELA.

¿Ellos dicen que hay una campaña vuestra de ‘acoso y derribo’?

Eso y otras muchas cosas más.

Y que ELA sobredimensiona las críticas a la Izquierda vasca para mostrarse equidistante con el PNV.

Insisto hay una diferencia a la hora de como se enfocan esas diferencias entre ELA y LAB. Se pueden enfocar hablando de cuestiones objetivables, viendo lo que sucede en la práctica o se puede montar un relato interesado, que parte de cuestiones subjetivas. Y en nuestra parte ahí podemos insistir en hablar de lo objetivo.

Está claro que no estáis a favor del modelo neoliberal que pone en la practica el PNV, ¿crees que EH Bildu se parece?

Decir que tenemos una equidistancia, como ha dicho LAB, en nuestro caso cualquiera que siga como aficionado o aficionada la realidad sindical de este país ya sabe que no hay nada de cierto. Conoces la realidad histórica del PNV y lo que representa. Es un partido que representa los intereses del empresariado, con una visión muy antisindical y muy anti-ELA en algunas cosas. Esa es realidad.

Nos preocupa precisamente con la izquierda que se vayan pareciendo más las cosas, que sea cada vez mas difícil identificar dónde están los proyectos de la izquierda y los proyectos de la derecha.

¿Se parece más EH Bildu al PNV?

Es una de nuestras preocupaciones. Como he comentado antes una de las preocupaciones que tenemos es el énfasis que se ponen en los consensos. Los consensos hay que analizarlos por los contenidos, pero como esos contenidos no existan porque la realidad evidentemente no cambia como efecto de los mismos, se sitúan muchas veces en la declaración política y simbólica, sabiendo que muchas veces que partidos como el PNV no van a renunciar a su programa. No entendemos que la izquierda no plantee una alternativa con más énfasis en la confrontación de proyectos, en hacer oposición. Queremos ver la izquierda que quiera transformar la sociedad y quiera plantear un modelo social alternativo necesita la alianza, el trabajo común con las organizaciones sociales y sindicales, y eso ELA no lo ve.

Hoy la prioridad de partidos como EH Bildu no es buscar alianzas con organizaciones sociales y sindicales, su prioridad es situarse en la política actual desde los parámetros de la moderación.

Las elecciones generales en diciembre parece que las encuestas dan que el PP puede gobernar en el Estado español con Vox, ¿cómo lo ves?

ELA no suele entrar en este tipo de debates. Analizar este tipo de encuestas, con el rigor que se hacen, el interés partidario que hay deja muchas dudas sobre la solvencia de esas encuestas, claro.

Las encuestas de unos y otros no da mayoría al PSOE y sus socios.

Sin entrar en ese debate…

Ya pero ves un peligro de que entre Vox, como ya ha entrado en Castilla-León

No lo sé.

¿Cómo no lo vas a saber? Es un peligro.

Si la pregunta es ¿cree que es un peligro? Claro que sí que la ultraderecha tenga la posibilidad de condicionar es un peligro. La reflexión más importante desde nuestra parte es lo que tiene que hacer la izquierda del Estado para que no suceda. Una de las cosas más importantes es polarizar la sociedad con aquellas cuestiones que interesan a la mayoría de la población, que es la clase trabajadora. Pero si polarizas a la sociedad, porque no pones a las empresas en su sitio, porque la ley de vivienda no es diferente y se queda ni a medio camino de lo que se debe de hacer…esas son las cuestiones que no entiende la sociedad. Si no hay un programa político claro, lo que se fomenta muchas veces es la abstención y el descontento, y de esas situaciones se alimenta la extrema derecha. El caso francés es muy claro en esa parte, cómo han ganado espacios apropiándose de territorios y espacios históricos de la izquierda.

Para mi la reflexión más importante que tiene que hacer la izquierda es que entienda que sus políticas son válidas de verdad. Porque cuando se demuestra, la mayoría de la gente cambia, no se le deja espacio a la ultraderecha. Es lo importante.

¿La independencia de Euskal Herria en forma de república está lejos?

Bueno, más de lo que nos gustaría posiblemente.

Eso seguro.

No sé cuanto es en el tiempo. Para el sindicato lo importante es que sea un horizonte de trabajo, dibujar en el horizonte una república de un país más solidario, de una sociedad más igualitaria es para ELA la hoja de ruta.

¿Ves que en Euskal Herria se trabaja por eso o se va hacia eso, por lo menos?

El punto de partida es que hoy ni siquiera se denuncia que siga la invasión competencial del Estado español. Una de las cosas que nosotros le pedimos, porque este debate lo hemos tenido sobretodo públicamente con el PNV, que aquí hay una invasión competencial en muchas cuestiones, no precisamente en vivienda, con Educación, marco laboral de los empleados y empleadas del sector público, en todas esas cuestiones ha habido un retroceso liderado por el PNV, porque no es capaz ni de defender lo que defendían hace 30 años.

El consejero Azpiazu ante la negociación de los y las trabajadoras de la Administración Pública dice que aquí el incremento salarial que hay que aplicar es el que se decide en Madrid. Lo dicen con esa naturalidad. No se disputa siquiera los elementos más básicos de la cotidianidad política para defender esa competencia sobre Madrid. Cuando se habla de nuevo estatuto y todo esto es un elemento de distracción política. No es verdad, no están pensando en eso.

Y ¿EH Bildu piensa en eso? Porque con el que tiene que romper llega a acuerdos y le sostiene en el Gobierno, como pasa con ERC y las criticas que cosecha en Catalunya. No hay referéndum que valga, por lo menos por ahora. Al final, ¿esta reivindicación se va a convertir en que cada Aberri Eguna se saca la pegatina y el discurso de la ‘independentzia’, y se acabó?

Todo esto tiene sus ciclos. Hoy es evidente que ee está en el ciclo bajo. Te marcan las prioridades, hoy las prioridades de algunos partidos políticos no están en esa confrontación.

https://sareantifaxista.blogspot.com/2023/04/mitxel-lakuntza-ela-una-alianza-de-ugt.html

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