
“Lo que estamos viendo es que a más huelgas, más convenios y mejores condiciones. ELA convoca más del 80% de las huelgas largas”
“Es claro el sometimiento del poder político de los gobiernos al poder económico en los planos: europeo, estatal y Hego Euskal Herria”
«Hay una apuesta en la UE, a las puertas de unas elecciones europeas, que recorta gasto social para aumentar gasto militar. Esa es la tragedia europea”
“Creo que nadie esté pensando ante la conformación de nuevo de un Gobierno PNV-PSE en Gasteiz que eso va a suponer un cambio de las políticas que se han hecho hasta ahora”
“En Navarra, la política que dejó Barcina en 2015 en materia fiscal es la misma que está hoy en 2024. Las pocas modificaciones que se han hecho, han sido en sentido contrario para favorecer más a los intereses de las empresas”
“ELA y LAB vamos por caminos diferentes. Hay dos cuestiones que están en el fondo: la autonomía sindical ante los partidos políticos y la caja de resistencia”
Llega el Primero de Mayo. Sare Antifaxista habla con el secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza. Cuenta con 103.000 afiliados y afiliadas y dispone de una representación del 41% en la CAPV y en torno al 23% en Navarra. Su mensaje es claro para esta jornada de lucha y reconocimiento de la clase trabajadora: “los cambios sociales vienen de la confrontación política, social y sindical” y, en este caso, pone en valor las huelgas para mejorar la negociación colectiva. “Hemos sido capaces de llevar a cabo un número importante de huelgas que son, comparativamente con el resto del Estado español, más del 50% con una población que representamos del 6%”. Lamenta “el sometimiento del poder político al económico” que se da “en todos los planos: europeo, estatal y Euskal Herria”.
Lakuntza denuncia que “hay una apuesta en la UE, a las puertas de unas elecciones europeas donde la ultraderecha puede obtener un resultado histórico, que recorta gasto social para aumentar gasto militar. Esa es la tragedia europea. Y nosotros no oímos mucho en este país lecturas críticas con esas políticas europeas”. Respecto al nuevo Gobierno vasco entre los mismos actores, que es lo que se perfila, dice que “no cambiará nada” y sobre el Gobierno foral navarro lamenta que sigue el guión anterior de UPN. Por lo que lleva al líder de ELA a afirmar que “lo que echamos en falta en la política es que haya una posición que confronte con los intereses económicos. Para decirles, aquí se acabó la fiesta”. Mitxel Lakuntza indica que la situación “entre ELA y LAB no es buena. Vamos por caminos diferentes.
“Los logros para la clase trabajadora no vienen de las instituciones ni del diálogo social; sólo la organización colectiva y la lucha sindical nos permiten avanzar”. Es el diagnóstico que hiciste en la presentación del Primero de Mayo.¿cómo se hace eso? ¿Piensas en una huelga general, en más manifestaciones, en parar el país?
Nosotros hemos incidido en dos ideas principales: los cambios sociales vienen de la confrontación política, social y sindical. Primero es poner en valor el concepto de confrontación, que nos gustaría que se diese en los tres planos. Segundo, decimos es la constatación de una experiencia, de una realidad. Cuando estamos diciendo que los avances no vienen ni del diálogo social ni de las instituciones, lo que estamos constatando es lo que estamos haciendo ya: que los avances vienen de la lucha social y sindical.
Decimos esto porque si se analiza lo que ha pasado en la negociación colectiva 2023-2024, una de las mayores características ha sido el mayor número de huelgas que ha habido. Hemos sido capaces de llevar a cabo un número importante de huelgas que son, comparativamente con el resto del Estado español, más del 50% de las huelgas con una población del 6%, se están haciendo aquí más de la mitad de las huelgas. Eso evidentemente es un dato de mucha relevancia y que explica muchas cosas.
Hay una conclusión, que para nosotros se refleja estadísticamente, porque antes podría ser una valoración política, pero ya no lo es. Lo que estamos viendo es que a más huelgas, más convenios y mejores condiciones. Estamos en uno de los mayores porcentajes de cobertura de convenios de los últimos años.
En Araba, se está por detrás.
Para redondearte más en los sitios donde ELA tiene mayoría esos incrementos y convenios son mayores y mejores. Los convenios que estamos firmando nosotros tienen una media del 6,5%, los que se aplican en la CAPV -datos CRL- 4,6% la media de los convenios, y 3,5% del Estado.
Hacéis huelgas y suben los convenios, y ¿el resto de asalariados y asalariadas?
Con datos CRL, por encima del 60% de los trabajadores tiene convenio renovado o firmado. No creo que se pueda minusvalorar. No llega a todos y es una preocupación, pero para ser justo en el análisis hay que tener en cuenta el valor que se hace.
Claro, que sí.
Hay una acusación que nos hace el lehendakari Urkullu permanentemente ‘aquí están los mejores salarios y se produce el mayor nivel de huelgas’. Evidentemente. Hay una relación directa, como te decía antes. Supongo que cuando lo están diciendo se darán cuenta de lo que dicen. Como quieren alimentar un ruido contra la huelga, utilizan ese tipo de argumentos. Lo que está pasando en Hego Euskal Herria como fenómeno sindical es muy reseñable dentro no sólo en el Estado español, sino en Europa.
No lo dudo.
Por eso digo que hay que empezar a poner en valor lo que esa lucha sindical y social consigue, que nos es poco. Porque cuando hablamos de que esos convenios que firma ELA están en mejores condiciones no sólo son porque tienen los mayores incrementos salariales. La mayoría de estos incrementos están en sectores feminizados, por encima del 7,5%, con garantías de aplicación y con medidas contra la reformas.
Ahora, lo que dices tu, evidentemente, es nuestro horizonte de trabajo, llegar al 100%, y a veces se hace teniendo que llegar a ámbitos donde la negociación colectiva es casi inexistente: huelgas como las de Uber o Amazon. Estamos llegando donde prácticamente no llegan estos tipos de empresa.
¿Una huelga general ya es el pasado, pasó a la historia?
Venimos de convocar una el 30 noviembre, la huelga general feminista.
Sí, pero no te apuntes de refilón a esa.
Nos apuntamos a todas las que hacemos. Más del 70% de las huelgas que se convocan en este país, las convocamos nosotros. Tenemos un 41% de representación, pero el 70% las convocamos nosotros, y el 80% de las huelgas largas, las que pasan de unas semanas, son convocadas por ELA. Para poner esto en valor la huelga, en la empresa y a nivel sectorial. Y le damos mucho valor a las huelgas que se han hecho en este país con contenido social y no sólo sindical.

¿Cuáles son los objetivos que os habéis planteado a partir del Primero de Mayo, a parte de este trabajo de mejora condiciones salariales y laborales de los y las trabajadoras?
En las líneas generales, lo que está distinguiendo en el plano sindical, social y político es lo que antes hemos hablado. Creemos que hay que defender conceptualmente la confrontación y en esos tres planos: político, sindical y social. ¿Para qué?, entre otras cosas para hacer frente al deterioro del mundo del trabajo y las condiciones de vida del conjunto de la sociedad, pero específicamente de la clase trabajadora que es la que más está sufriendo el deterioro de sus condiciones.
Cuando uno analiza un poco lo que está pasando y cada uno tiene que situar sus líneas de trabajo, lo que vemos después de la crisis 2009/2013, que veníamos en una dinámica de atacar la precariedad laboral y social. Y a esa pelea se le ha sumado en los últimos dos o tres años, sobretodo, la lucha contra el empobrecimiento por la vía de la inflación. Lo que estamos viendo es que la subida de la inflación ha supuesto un golpe en las condiciones de vida de la gente y nuestra vía más directa para solucionar esto es la negociación colectiva. Por eso, está relacionado en 2023 con la alta conflictividad.
También estamos en cosas más concretas, como pelear contra la precariedad y el empobrecimiento de la clase trabajadora con salarios por encima del IPC, acabar con la brecha salarial, terminar con los servicios privatizados, o plantearte una alternativa social a este sistema.
La reforma de la reforma genera precariedad, gobiernos aumentan gasto militar, se anuncian recortes ¿qué pensáis? Son los gobiernos de allí, aquí y un poco más allá.
Sí. Creo que una de las conclusiones que tiene el sindicato es el sometimiento del poder político de los gobiernos al poder económico, y eso se da a todos los planos: europeo, estatal y Euskal Herria. Esa es una característica que define hoy la complicidad de los gobiernos con el poder económico. Si vas a ver lo que pasa en Europa, ni orienta hoy sus políticas hacia la paz, ni hacia una transición verde, ni a una transición social. Los grandes mitos de Europa cada año que pasa se van cayendo. Hay una apuesta en la UE, a las puertas de unas elecciones europeas donde la ultraderecha puede obtener un resultado histórico, que recorta gasto social para aumentar gasto militar. Esa es la tragedia europea.
Y nosotros no oímos mucho en este país lecturas críticas con esas políticas europeas. Creemos que una de las cosas que hay que hacer desde el plano europeo es compartir una agenda con alternativas críticas desde el punto de vista europeo.
Y si venimos aquí a Euskal Herria, volviendo a ligar con la idea del sometimiento del poder político al económico, si se analiza lo que pasa con la fiscalidad; lo que ocurre con Osakidetza; y lo que pasa con el sistema de cuidados detrás de esos grandes debates siempre está el poder económico.
¿Por qué no se modifica la red de cuidados profesionales? Porque detrás hay empresas que hacen negocios. Osakidetza, ¿por qué se ha dejado llevar hasta donde se ha llevado? Porque, entre otras cosas, ha habido una falta de planificación y una falta de inversión pública, muy por debajo de la media europea. Se hace eso porque el que se va a beneficiar es por la falta de esa inversión pública. Por eso, las desviaciones son del 9% y más de 250 millones del presupuesto, que van a empresas privadas. Dinero que debería de ser de gestión pública.
Y la fiscalidad, qué te voy a decir, ya lo sabes. Pero la fiscalidad, recordando lo que ha sido la reciente campaña electoral, no ha existido debate sobre la fiscalidad. Nadie plantea medidas de fondo con el debate fiscal, que tiene que ver con algo tan elemental de cómo se reparte la riqueza.

Los que va a estar presumiblemente en el Gobierno vasco son los mismos que nos han traído hasta aquí; en Navarra ocurre parecido con PSN. ¿No se puede cambiar este modelo neoliberal que nos atenaza y ahoga?
Son dos cuestiones diferentes. Una la que nos vamos a enfrentar y otra que eso no tenga alternativa. Son cosas diferentes. En la primera, creo que nadie esté pensando ante la conformación de nuevo de un Gobierno PNV-PSE que eso va a suponer un cambio de las políticas que se han hecho hasta ahora. Van a seguir los mismos que estaban. Por lo tanto, habrá un nuevo Gobierno, con las políticas llevadas hasta ahora. Esa es cuestión, porque además creo que sería una ingenuidad política pensar que aquí se va a hacer otra política. El otro día le escuché a Andoni Ortuzar, presidente del EBB del PNV, que dijo que iban a hacer políticas progresistas. Eso será un chiste. Llevan un montón de años en el poder y ¿quién ha dibujado el actual sistema de este país, de los tres territorios? Desde Osakidetza al sistema de residencias, que hay una gestión privatizada de los cuidados. Por lo tanto, son ellos.
Y en Navarra, que evidentemente existen matices, pero nuestra valoración es muy parecida. Porque si se realiza el cambio, porque muchas veces en política muchas de las reflexiones que se hacen se quedan en el terreno electoral o partidario. Hay una política que ELA pone sobre la mesa una y otra vez y nadie nos la discute: la política que dejó Barcina en 2015 en materia fiscal es la misma que está hoy en 2024. La misma. Las pocas modificaciones que se han hecho, han sido en sentido contrario para favorecer más a los intereses de las empresas. Estamos ahí, es la constatación.
Y luego está que todo esto no tenga alternativa. No compartimos eso. Existen alternativas, pero necesitan de programa y una postura, que te estoy subrayando particularmente, en la necesidad de mantener una confrontación. Poner en valor la confrontación democrática, que es lo que siempre ELA ha defendido. Es lo que te hace pasar de una situación de injusticia, a una de conflicto y a una solución.
¿Qué es la política? Eso debería ser, la confrontación de intereses. Cada partido político debiera defender un proyecto y unos intereses, que deberían de estar siempre en confrontación. Lo que echamos en falta en la política es que haya una posición que confronte con los intereses económicos. Para decirles, aquí se acabó la fiesta. No pueden hacer lo que quieran con los tipos de interés para beneficio del poder económico. Cuando hablo de este poder también incluyo a la banca, a las energéticas…lo que ha pasado en los últimos años ¿quién no lo ha padecido? Entonces, claro que hay alternativas, pero hace falta una posición política que quiera hacer bandera con eso.
Estamos hablando de las dos partes de Hego Euskal Herria, pero las políticas son parecidas, no son iguales por su peso, pero en una EH Bildu apoya y en otra es oposición.
Creemos que cada territorio en función de su contexto y correlación de fuerzas determina los gobiernos que se puedan configurar. En Navarra, lo que se está haciendo en términos de alternativa, es UPN. No queremos eso. Estamos muy contentos de que UPN no esté en el poder, porque éramos de las organizaciones que sufríamos su antivasquismo y antisindicalismo. Hacía todo lo posible para que no estuviéramos presentes en Navarra.
A partir de ahí, celebramos que UPN no esté en el poder. Pero dicho eso, la opción, una vez que ya no está, no puede ser una política muy poco alejada de lo que hacían. Lo que queremos es una tensión política para hablar de otras cosas y, sobre todo, para no edulcorar o no hacer lecturas más optimistas de lo que la realidad marca. Es algo que suele pasar mucho cuando se está en el poder o en sus cercanías, que se suele dibujar una realidad menos grave o menos precaria de lo que es.
En Navarra echamos en falta esa tensión política para afrontar algunos debates, por ejemplo de las residencias. Hoy las residencias y la atención de cuidados está en un 90% en manos de empresas privadas. Las trabajadoras, que llevan 25 días de huelga si no me equivoco, están planteando mejorar su convenio porque tienen prácticamente el salario base y 1.705 horas, y eso es un servicio subcontratado del Gobierno de Navarra. Hablábamos antes de la huelga general feminista del 30 de noviembre, ¿ha tomado alguna medida el Gobierno de Navarra? Ninguna. Aquí como se suelen solventar estas cosas: vamos a poner en marcha una comisión, o estudios, que van sustituyendo la política real. Una cosa es que en frente haya un Gobierno que no es el de UPN y otra cosa es que las políticas cambien. Lo que vemos en Navarra es que las políticas en términos generales no están cambiando.

Garbiñe Aranburu ha dicho en una reciente entrevista que “entre ELA y LAB es obvio que no hay condiciones para avanzar en alianzas en clave política, social y sindical”, a tu juicio ¿no hay salida?
En estas cosas hay que ser honestos, admitir las dificultades y después explicarlas. Pero la situación entre ELA y LAB no es buena. Vamos por caminos diferentes. Hay dos cuestiones que explican esa situación, no sólo decir que las cosas están mal porque hay un desencuentro de fondo, que hay que subrayar. También hay que explicarlo. Hay dos cuestiones que están en el fondo. Hacemos una lectura sobre la autonomía sindical ante los partidos políticos, para ELA es un valor imprescindible y tiene que ser total. Nunca va a renunciar a su autonomía y que la prioridad de la acción sindical de ELA sea siempre, ante cualquier coyuntura, la defensa de la clase trabajadora de este país.
Y la segunda, tiene que ver con la caja de resistencia. El 80% de las huelgas, antes he dicho, cuando se alargan, las convoca ELA. No se puede hacer la misma acción sindical con caja o sin caja.
También está la discrepancia sobre el diálogo social, porque LAB ha decidido entrar en Osalan o CRL, de nuevo.
Si tu coges la autonomía y la caja de resistencia, todas las situaciones surgen de ahí. Y el tema de la participación institucional de LAB es un ejemplo de lo que te estoy diciendo. Para nosotros es una contradicción que se diga que está en una estrategia de contrapoder y participar en unos órganos de participación institucional. Si valoramos el contrapoder, una de las cuestiones más básicas que tiene es deslegitimar los órganos institucionales, donde la patronal y los gobiernos aprovechan su situación de privilegio. Para que en esas mesas no se hable nada. Fíjate lo que está pasando ahora, Osalan o el INSL, aquí cada año mueren 400 personas -entre enfermedades profesionales y accidentes laborales- y qué tipos de acciones hacen esos organismos públicos. Nada que discuta que detrás de esos accidentes está la precariedad y una falta de vigilancia y actuaciones sobre esas materias, que los gobiernos dan por buenos, cuando hay culpables y responsables.
Para nosotros es necesario que desde la clase trabajadora se visualice claramente los ámbitos donde el sindicalismo puede ganar y dónde no. Donde no ganan es que hay un aprovechamiento por parte de la patronal y el gobierno para trasladar una realidad de diálogo y armonía que no existe en los centros de trabajo, ni en el mundo laboral. En el mundo laboral hay conflicto y, sobre todo, hay injusticia. Por eso, es una cuestión de coherencia, y LAB ha mantenido esa posición de coherencia, que la ha cambiado de un día para otro. Y sólo se explica sobre una lectura política.
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