“La Casa de la Moneda, un lugar muy seguro para billetes y monedas, pero no para la seguridad y la prevención frente al cancerígeno amianto”

Habla Alberto, hijo de José María Martín-Caro que falleció por un mesotelioma pleural después de 38 años de actividad en esa fåbrica

José María Martín-Caro, en el centro, con sus dos hijos José María (a la izda.) y Alberto (a la DCHA.)

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, dependiente del Ministerio Economía, tendrá que indemnizar con 500.204 euros a los herederos del fallecido.

“Da miedo pensar que en sitios así no se toman este tipo de medidas que, además, por ley las tienen que adoptar”

“Tengo claro que si se puede ayudar de alguna manera a otras personas afectadas por amianto, aquí estoy para hacer lo que haga falta realmente, ya que mi padre lo hubiera querido así”

“En casos de mesotelioma, desgraciadamente la única sentencia clara que hay aquí es la del afectado que está condenado, aunque sea triste, a muerte”

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha confirmado la sentencia que condena a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre a indemnizar en concepto de daños y perjuicios a la familia de José María Martín-Caro Merchán, fallecido por amianto, con más de 500.204 euros, a su viuda y los dos hijos José María y Alberto.

Prestó sus servicios profesionales de oficial de 1ª montador desde1978 hasta 2016 que se jubiló. La exposición al amianto se produjo porque este componente estaba presente en toda la red de abastecimiento y saneamiento de la Casa de la Moneda y era constante su trabajo directo sin medidas de seguridad ni prevención frente al mineral cancerígeno. La constante exposición al amianto provocó que el trabajador sufriera un mesotelioma pleural, diagnosticado en 2018, lo que provocó su fallecimiento tras un deterioro progresivo el 3 de diciembre de 2022. La defensa fue llevada por el despacho de Opamianto Abogados.

Hablamos con su hijo, Alberto Martín-Caro, que después de cinco años han logrado que se conozca que en ese centro de trabajo con medidas excepcionales de seguridad para billetes y monedas, la salud de las personas que trabajaban ahí no importaba, porque no se pusieron los medios adecuados de prevención y salud frente al cancerígeno amianto. Ahora, su hijo, después de haber convivido con el cáncer que padeció su padre, manifiesta que “tengo claro que si se puede ayudar de alguna manera a otras personas afectadas por amianto, aquí estoy para hacer lo que haga falta realmente, ya que mi padre lo hubiera querido así”.

¿A qué conclusión llegáis tras ratificar Tribunal Superior de Justicia de Madrid la primera sentencia de Lo Social?

La conclusión es favorable, porque en la empresa que estaba trabajando mi padre se trabajó con amianto. No se consiguieron las medidas de prevención en su época y ahora, en principio, toman medidas en el año 2011 pero, al final, es demasiado tarde. Mi padre es la persona que sale perjudicada de todo esto y seguramente saldrán más compañeros suyos, pero es bueno que la Justicia al final dé su brazo a torcer en este caso y nos lo hayan reconocido, porque sé que hay muchos más que no salen con tanta suerte, entrecomillas.

¿Tu padre fue fontanero?

Mi padre entra en la Casa de la Moneda en 1978, como peón, y al final de 38 años que hace allí, su carrera profesional al final acaba siendo Oficial de Primera. Entonces, en todos estos años su labor siempre ha sido dedicada a la fontanería y al mantenimiento de las instalaciones de agua y demás dentro de la Casa de la Moneda.

Llama mucho la atención que en un sitio oficial y tan seguro para billetes y monedas haya amianto

Se supone, lo que dices tu, al final la Casa de la Moneda depende de un organismo del Ministerio de Economía. Es un lugar muy seguro para billetes y monedas, pero no para la seguridad y la prevención frente al cancerígeno amianto. No es una fábrica al uso de un particular. Se supone que si en esto no se toman unas medidas de seguridad y prevención para los empleados, como se suele decir acordes a la causa, entonces, ¡apaga y vámonos! Da miedo pensar que en sitios así no se toman este tipo de medidas que, además, por ley las tienen que adoptar.

Hasta que le pasó a tu padre lo del amianto, ¿conocías algo del mineral cancerígeno?

Nada. Mi padre, en aquella época yo era muy joven. No teníamos mucha idea, pero, al final, con todos los artículos que he leído y demás, esta gente no se estaba enterando muy bien con lo que estaba tratando, qué material usaban, ni su peligrosidad y los hechos que acaecieron más tarde. Porque, por todo lo que he leído, es así. Como explican los médicos y demás, el período de latencia es tan alto que al final te puede o no tocar. Desgraciadamente como son tantos años los que pasan desde una exposición al amianto, al final como decía mi padre, muchos compañeros suyos morían y no hacían mucho ruido, y no se sabía muy bien de qué era. Se puede llegar a la conclusión de que ha podido ser de esto. Se queda esa espina ahí clavada en el sentido de mi padre sabía o no sabía como que estaba trabajando.

¿Con cuánta gente trabajaba tu padre, no estaría el sólo como Oficial de Primera? Y los demás trabajadores, ¿estaban fuera del peligro del amianto?

Para que te hagas una idea, hay dos casas de la moneda. Una que es la fábrica que está en Madrid, que es donde trabajaba mi padre, en la calle de Jorge Juan, muy cerca del Palacio de los Deportes en la calle Goya, y luego está la de Burgos, que hacen otro tipo de cosas.

En un taller normal fácilmente son 30/40 personas, y hay bastantes: de fontanería, de electricidad, de cerrajería. Al final, es un sitio en el que está todo tan hermético y cerrado al exterior, lógicamente por seguridad porque estamos hablando que se hace papel de moneda y acuñación de moneda y entonces debe haber una seguridad y hermetismo dentro muy grande, pero que, al final, todo el mundo está respirando ese amianto. No es decir que porque era fontanero; no, porque, a lo mejor, el que es administrativo está pasando todos los días por esa puerta o zona y podría estar inhalando esas fibras cancerígenas.

Es a lo que te iba antes, en un sitio de tanta seguridad, la seguridad de los trabajadores no se contempla. ¿Estáis satisfechos con la sentencia?

Bueno, mi padre, el hombre ya no va a venir, y económicamente es lo que se pidió en un primer momento. En este sentido, no tenemos queja. Era un resarcimiento económico porque ya mi padre no va a volver. Sobre todo, que se haga justicia y se reconozca. En ese sentido, la primera sentencia Lo Social lo reconoce y también el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Dos jueces tienen el mismo punto de vista. En este sentido, estamos bastante contentos, tanto mi hermano como la mujer de mi padre.

¿Tu padre falleció en 2022?

Sí, falleció el 3 de diciembre de 2022. Se le diagnostica en octubre de 2018, y con muy poco tiempo desde su jubilación, en 2016. Todo ha sido bastante rápido.

¿Los últimos días sufrió?, ¿Cómo le viste?

No. Relativamente, en ese sentido, estaba bastante tranquilo. Es cierto, también que tengo que decirte, que los médicos le han tratado muy bien. Siempre nos lo han dicho con claridad: vuestro padre tiene un mesotelioma pleural en estadio cuatro, y es una enfermedad que no tiene curación. Y nos dijeron que aquí lo que podían hacer era mitigar los efectos que tenga y no vaya a más, porque el pronóstico de vida nos dijeron que era en torno a seis, ocho o nueve meses dependiendo de cada persona. También nos dijeron los médicos que era un caso de estudiar, porque ha estado cuatro años con la enfermedad. Lo único malo los últimos tres o cuatro meses que la enfermedad siempre se propaga por el cuerpo, y ya no se pudo hacer mucho más con el tratamiento.

Es así, a este cáncer le dan un promedio de vida de 7 meses, aunque hay casos que rompen esa barrera. De todo este proceso, ¿con qué te quedarías, con algo importante como has vivido la enfermedad, el juicio…?

Bueno, si me puedo quedar con algo de esto, favorable por decirlo de alguna manera, es que se reconozca a mi padre la enfermedad laboral, que nunca hubo ninguna duda, tanto el INSS, que le reconoció la Incapacidad Permanente Absoluta en febrero de 2021, como en los dos juicios resueltos. Tengo claro que si se puede ayudar de alguna manera a otras personas, que desgraciadamente como estamos hablando siempre a futuro no muy lejano saldrán seguramente, me quedo con eso, si puedo ayudarles en algún sentido, aquí estoy para hacer lo que haga falta realmente, ya que mi padre lo hubiera querido así,

Ahora se está con el reglamento del Fondo de Compensación de Víctimas del Amianto…

Lo leí, sí

Seguimos aquí, de espera al mismo y con mucho retraso.

Lo veo, está, pero las ayudas no llegan. No entiendo el porqué proponen ayudas y éstas no llegan. Es cierto que con el tema de los juicios y demás lo que veo siempre que un afectado lo lleva en vida y, desgraciadamente, por lo que me contaban los abogados y demás, siempre terminan los herederos con el caso, porque la persona nunca, o casi nunca, llega a ver el resultado final, porque tristemente fallece antes. Esto debería resolverse de otra manera y, sobre todo, los tiempos deberían de ser mucho menores para que esa persona lo pueda ver, porque desgraciadamente la única sentencia clara que hay aquí es la del afectado que está condenado, aunque sea triste, a muerte.

Me ha sorprendido a mi que con tanta seguridad en la Casa de la Moneda, como se le reconoció por el INSS y por los juicios, que el abogado del Estado recurriera la sentencia. Es una Administración pública que debería de tener un poco más de cuidado y empatía con la gente. ¿No crees?

Se lo preguntaba a nuestra abogada porque al final es un recurso del Abogado del Estado, que tendría que estar en otro término de cosas, al final como hemos comentado, la Casa de la Moneda depende del Ministerio de Economía y entonces tienen que poner una persona de la Abogacía del Estado para que les lleve el caso. La abogada nuestra nos ha comentado en todo momento cómo iba a ir el proceso y se ha equivocado en poco. Ellos siempre tienden a recurrir, como nos lo dijo ella.

‘Todos los casos son diferentes efectivamente’, nos dijo, ‘pero el de vuestro padre, si cabe, un poco más, porque crea jurisprudencia porque no hay ningún caso de amianto en la Casa de la Moneda’. No es como el Metro de Madrid que, al final, llegan a un acuerdo, porque así lo tiene estipulado la empresa, porque desgraciadamente cada mes o dos meses sale una persona que ha trabajado allí que tiene ese tipo de enfermedad.

Nuestra abogada nos comentó que ellos iban a intentar poner todos esos medios para recurrir, porque no quieren dar facilidades a otras personas que puedan venir por detrás. Pero es una carrera de larga duración que han sido cinco años. Hay gente que si tu le propones esto, te dice que prefiere quedarse como está, porque desgraciadamente es un trauma para el afectado, que es el que lo padece. Es un proceso largo.

Mi padre tuvo que ir dos veces a juicio, la última vez por su estado no pudo acudir a la comparecencia, pero es cierto que es duro para el enfermo como para que encima el Estado recurra, cuando sabe que no tiene nada que hacer, porque ha habido una investigación con un inspector viendo la fábrica de la Casa de la Moneda de arriba a abajo y con un dosier de 45 hojas en el cual se detalla punto por punto todos los elementos que hay con amianto a fecha de 2023, creo que fue. Entonces, que se recurra esto es, como me comentaban, ganar un tiempo para ellos y desgraciadamente quitárselo de poder ver un resultado favorable a la víctima. Ellos tienen que hacer su trabajo, lo entiendo.

Vaya trabajo, si no has puesto las medidas de seguridad frente al cancerígeno, dos y dos son cuatro.

Sí, como digo, muchas veces me pongo un poco en esa parte, me gusta ponerme en las dos partes. En ese sentido les entiendo que intenten marear un poco, pero era tan claro este caso. Mi padre trabajó en la Casa de la Moneda 38 años, hizo muchos compañeros, muchas amistades y para él era su segunda casa. Él muchas veces estando con la enfermedad me decía: ‘cómo les voy a denunciar a esta gente si me lo han dado todo, si es mi casa’. Yo por dentro estaba pensando que te lo habrán dado todo, pero te lo van a quitar todo, también, antes de tiempo. Es la vida. Mi padre no quería hacerles daño en ese sentido, hasta el último día, porque era mala publicidad. Pero mi padre tenía que luchar por él, por algo que le habían quitado por no haber aplicado una seguridad y una prevención mínimas por lo menos para haber estado trabajando en condiciones óptimas.

Es a lo que se agarran muchas empresas, porque hay muchos trabajadores que no quieren entrar en estos procesos largos y para que te reconozcan vas de recurso en recurso y, al final, muchas veces, te quedas por el camino y no sabes lo que va a pasar. Pero para la viuda, hijos.. es mejor.

Desde luego, desgraciadamente tienes que pensar así. Me quedo satisfecho de que he luchado porque a mi padre se le reconozca una enfermedad y en nuestro caso es así, pero en muchos no lo es. Cuando empecé a escuchar el tema del amianto fue del presentador de TVE José María Iñigo. Ahí tuve la primera toma de contacto con la palabra mesotelioma. No tenía por asomo idea de lo que era. Al final, te das cuenta que ese señor ha luchado y su familia, y al principio aceptan eso, pero después se lo deniegan. Te quedas un poco viendo cómo se sentirá esa familia, desgraciadamente. En nuestro caso, independientemente del lado económico, el resarcimiento es que se haya reconocido a mi padre la enfermedad profesional.

La sentencia ya confirma que desde 1940 se sabe lo que pasaba con el amianto, pero unos miraron para el otro lado y otros, también.

Desde luego.

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