
La Policía Municipal de Madrid ha puesto una multa de 2.000 euros a una persona del colectivo por el concierto musical por el 16 aniversario del asesinato fascista de Carlos Palomino celebrado hace un año.
“Apoyamos a nuestros jóvenes luchadores son lo mejor”
“Los gobiernos siempre apoyan a la élite económica. Son las patas fundamentales: el sistema capitalista, por un lado, y en particular, el régimen del 78, por otro”
“Con la Ley Mordaza no sólo no han hecho nada, sino que con el apoyo de EH Bildu, lo sustancial va a quedar ahí, y la represión va a continuar”
“El genocidio en Gaza es algo que debiera de mover a cualquier persona independientemente de su ideología, pero las movilizaciones han disminuido. Hay un estado de pasividad”
“La extrema derecha y los neonazis cada vez llegan más a la juventud y eso nos preocupa mucho”
Llevan más de una década en la lucha y en la solidaridad desde su nacimiento a raíz del asesinato fascista de Carlos Palomino. Comenzaron como apoyo a sus hijos, “que son los que sufren represión”, porque reclaman una sociedad más justa para todos. Reconocen que esa juventud luchadora “es la mejor” y llaman, no sólo a resistir, sino “a seguir en la lucha, seguir combatiendo en la calle a los fascistas” que, por desgracia, están atrayendo “con sus discursos simplistas a muchos jóvenes”. Para Madres contra la Represión esa terrible realidad es “nuestra gran preocupación”. Critican que no se deroguen las leyes que permiten la represión arbitraria, como la ley mordaza, que con la anunciada reforma “lo sustancial va a quedar ahí, y la represión va a quedar ahí”. Porque a su juicio, los gobernantes tienen una connivencia con la élite económica ya que “sus patas fundamentales son: el sistema capitalista, por un lado, y en particular, el régimen del 78, por otro”, añaden.
Lleváis con el colectivo Madres contra la Represión una década más o menos, ¿qué enseñanza habéis sacado?
Sí, más o menos son diez años. Fue a raíz del asesinato de Carlos Palomino que es cuando se empezó a ver que había que hacer algo por defender a los chavales. No cuajó en ese momento, pero luego posteriormente, como siguieron reprimiendo a nuestros hijos, decidimos organizarnos en Madres contra la Represión (@MadresCR), un embrión aún pequeño, con diferentes movilizaciones en 2011 y 2012, donde hubo mucha represión, e inclusive fue cuando detuvieron a Alfon. Como su madre también estaba en Madres contra la Represión, quizás ahí hubo un impulso grande.
¿Qué balance hacéis de esta década?
Pues, por ejemplo, la verdad es que el sistema capitalista y, por ende, sus leyes represivas que han habido a lo largo de estos años, legislando y un poco actuando contra la gente que se mueve, la clase trabajadora y lo que es la disidencia del sistema, digamos que en todo este proceso ha habido mucha lucha, con lo cual ha habido muchos detenidos y mucha represión.
No sólo a Alfon, que estuvo en la plataforma del barrio, sino otras personas, otros represaliados y okupas, etc, y nosotros nos personamos en los juzgados para dar un poco apoyo, no sólo a las personas represaliadas, fundamentalmente jóvenes, sino a los padres. La labor es esa.
En el propio círculo nuestro, tanto familiar como vecinal, la gente también te recrimina. Te dice que eso ha pasado por ‘saber con quien andabas’, ‘qué compañías tenías’, ‘si no te habías metido en eso’, que lejos de apoyar a la víctima, se la criminaliza. Entonces, en esa labor de estar con los padres, de decirles que sus hijos no son delincuentes, como algunos quieren hacernos creer, sino que tienen unas inquietudes, que quieren cambiar el mundo, que hay una serie de circunstancias y de injusticias que luchan contra ellas y que es normal que el Estado se exceda. Mucha gente piensa lo contrario, que es lo más de la juventud. Y esa labor es muy importante para que los familiares desde la gente que les rodea vean que no son personas delincuentes como se les acusa, sino que son, al contrario, lo mejor que hay en la juventud.

El grado de represión, no solo contra los jóvenes sino al resto de la gente, ¿ha bajado o ha subido?
Creo que son fases, que son imperceptibles si suben o bajan. Todo depende. Es una especie de campaña. Si la gente se mueve mucho, tal como ocurre con, por ejemplo, la vivienda, va a haber un momento de represión; si la cosa está más tranquila, parece que ha bajado, no es que haya bajado, sino que el Estado no tiene necesidad de reprimir tanto.
En Euskadi se está viendo como la Ertzaintza está dando mucha caña también, o por ejemplo con el Procès en Catalunya. Ahora no sube, sino que se mantiene, pero la necesidad suya es reprimir todo lo que se mueva. Cuanto más movilizaciones hay, más se reprime. No es que aumenten o disminuyan, sino que lo tienen ahí, sus leyes no sólo de este gobierno, sino como cualquier otro, digamos las leyes mordaza, código civil, enjuiciamiento criminal, código penal, todas esas, lejos de revisarlas o de abolirlas se enfrascan en discusiones bizantinas. Por ejemplo, la Ley Mordaza no sólo no han hecho nada, sino que con el apoyo de EH Bildu y todo eso, tampoco se va a ir a una gran reforma, a su abolición como dijeron. Lo sustancial va a quedar ahí, y la represión va a continuar. Podrán matizar algún artículo, un pelín menor agresiva, pero poco más.
¿Como la reforma de la reforma laboral?
Efectivamente. Pues todo esto son conatos de intentar quedar bien con la ciudadanía, sabemos que no van a ningún lado, porque la leyes seguirán ahí y no las quieren abolir o disolver.
¿Todo es porque quien está en el Gobierno apoya siempre a la élite económica?
Es que son las patas fundamentales: el sistema capitalista, por un lado, y en particular, el régimen del 78, por otro. Los grandes sindicatos, como los grandes partidos, incluidos IU y toda este tipo gente, son las patas fundamentales de la monarquía y del sistema. No les importa ir a rendir pleitesía. Por ejemplo, ahora con el 12 de Octubre, el mismo exministro Garzón, que ya no lo es ni tiene que ver con Gobierno, fue a rendir pleitesía a la monarquía. Lo fundamental es que son patas fundamentales del sistema y, particularmente, del régimen del 78.
Vosotros sois de Vallekas, ¿habéis extendido la lucha a todo Madrid?
Hay un núcleo, al principio, que éramos gente de Vallekas, pero enseguida se extendió a otras madres que tenían a hijos represaliados de otros barrios, inclusive de algunos otros pueblos de alrededor: Aranjuez, Parla…
¿Estáis creciendo?
Estamos en una estancada, en un proceso. Desde la pandemia hacia aquí, ha habido un antes y un después, no sólo ocurre en colectivos como el nuestro, sino como los de la Memoria, pensionistas, los jóvenes, los colectivos antifascistas que había en los barrios, se han debilitado. No sé porqué, pero supongo que la gente está más apática, se mueve menos, o lo que sea…Hay cosas en el mundo, sin ir más lejos el genocidio que se está cometiendo en Gaza, y hay movilizaciones de lucha, qué duda cabe, pero no son tan importantes como la guerra de Irak de hace años. Sin embargo, la situación en Gaza es mucho más grave, el genocidio es algo que debiera de mover a cualquier persona independientemente de su ideología. Digamos que hay un estado de pasividad tremenda de la sociedad. Abarca y afecta a todos los colectivos.
Y ¿cómo rompemos con ese ‘estado de pasividad’ que dices?
Ese es el tema, el mantra más grande que tenemos todos los colectivos. No sabemos cómo. Ese es el tema de como emplazamos a volver a movilizar, a ilusionar… La gente se desilusiona fácilmente. Sin embargo, vemos que la extrema derecha y los grupos más neonazis en algunos barrios concretos, por un lado, alcanzan más votos y, por otro, incluso están movilizando con ese discurso simplista de odio y tal. Ese tipo de gente sí llega. Eso nos preocupa mucho. Están llegando cada vez más a la juventud.

Lo importante es que tenéis que estar ahí para que la gente vea el mensaje y se pueda unir. ¿Cómo lo veis?
Efectivamente. Lo importante es seguir combatiendo su ideología, seguir combatiendo sus eslóganes, seguir combatiéndoles en la calle. Mira, por ejemplo, lo del juicio de Rodea al Congreso, pero como eso muchos, los 6 de Zaragoza, las 6 de la Suiza, y hay gente pendiente de juicios, de gente que ha ido a manifestaciones/concentraciones a protestar frente a Vox en los barrios o porque habían puesto un chiringuito, o bien tenían un mitin. De eso hay un montón de juicios pendientes. Y los que van saliendo, te dan miedo porque te piden 5, 6, 7 años de prisión, lo argumentan como el derecho a la libertad, que son totalmente constitucionalistas, que se pueden presentar a las elecciones, y vas a romperles el discurso, pero la represión se la llevan los de siempre.
En Bilbao, ha habido un juicio de esos, contra varias personas encausadas por ir a mitin de Vox.
Sí, sí, lo vi. En Madrid eso pasa cada dos por tres. Te enteras, incluso ya cuando han pasado, porque no salen ni en los medios alternativos, ni nada. Sí que te enteras por algún tuit o alguna gente que trata de conectar contigo, que les han llamado o que les ha llegado una carta para ir a declarar o que les han metido una multa. Ayer mismo, por ejemplo, -la semana pasada- nos llegó a nosotras una multa de 2.000 euros a nombre de una persona del colectivo por el concierto que hicimos el año pasado en la academia centro social ocupada Atalaya por Carlos Palomino. Era 16 aniversario de su asesinato. Necesitábamos sacar un poco más de dinero, porque vivieron unas madres de Italia y otros sitios, para los gastos. Fueron los municipales con seis, siete u ocho coches a intentar reventarnos, lógicamente. Estuvo el concierto parado por 65 minutos, y algún mando diría que se retiraran porque podría haber sido una batalla campal, porque había más de mil personas dentro. Entonces, se fueron y nos ha llegado la multa por exceso de ruido. Como eso, 20.000 cosas. Es una anécdota, pero a los chicos les pasa eso cuando han ido a protestar, donde han ido a dar los mítines o han colocado un puesto de propaganda en elecciones.
Por ir acabando, ¿cómo ves el futuro porque la represión, cambien o no, más bien lo segundo, va a seguir estando?
Efectivamente. El discurso debe de ser no sólo resistir, la resistencia numantina en sí misma no avanza, sino seguir con la lucha. Seguir descubriendo a esta gente e intentar organizar a todos los sectores que se pueda, incluida la juventud combativa, que ya se está organizando en el resto del Estado a través de estos jóvenes socialistas, comunistas… que en Euskal Herria está más avanzado y que en Madrid ya se han presentado, igual que en otros sitios, y apoyar todo lo que hay de los movimientos en torno a la memoria, los pensionistas, la sanidad, la educación, la vivienda. Creo que en torno a la lucha por la justicia social tenemos que recabar agenda y tenemos que desenmascarar las políticas de esta gente.

Por último, se os infiltró una policía…
Sí, Marta, (María Ángeles G.A)
…Y ¿cómo lo lleváis ahora y lo veis?
Eso también desanima porque te pones a pensar y afecta psicológicamente un poco. Porque hace nueve años que era “una compañera más” íbamos a las manis por la amnistía en Bilbao, por los chavales de Altsasu, ha estado con las madres de Altsasu; en Barcelona, en algún otro caso represivo… en definitiva, te obliga a llevar una vida íntima entre todas, porque es un colectivo. Es en ese tipo de situaciones a las que me refiero, hablas más de la cuenta. Como no sabes nada en ese círculo, hablas de los hijos, de los problemas familiares que tienes, lo que es cuando estás por ahí y no estás en la propia lucha. Todas teníamos hijos, eran represaliados y no tenían culpa, les cacheaban y tal. Piensa que esta tía sabía dónde vivíamos, qué hacían nuestros hijos, cuándo llegaban a casa, dónde paraban…Eso te deja tocado sicológicamente.
¿Os habéis recuperado?
Sí, hemos remontado. Eso lo tienes que ir dejando atrás e ir asumiéndolo. Tenemos alguna compañera, que es sicóloga, por si a alguna le ha hecho falta desahogarse más. En definitiva, nos hemos desahogado en el colectivo, pero es que llevaba casi 30 años en el movimiento antifascista de Madrid. Estuvo en los colectivos de solidaridad con los presos de Euskadi, en la Coordinadora antifascista. Nosotras cuando se nos acercó, por cierto, empezó montando la plataforma por la hepatitis C. Hubo un encierro en un hospital de Madrid, el 12 de Octubre. Venía de donde venía, genial. Y nos dijo que ‘se había quedo sin colectivo’, y para nosotros fue una más, genial, claro.
¿Nunca hay que bajar a guardia?
Efectivamente.
La policía está en todos los sitios.
Efectivamente.
Si quieres añadir algo, estás a tiempo.
No, creo que, más o menos, lo que hemos hablado está bien.
https://sareantifaxista.blogspot.com/2024/11/madres-contra-la-represion-tenemos-que.html
1 comentario