
“El Pacto vasco de Salud ha conseguido un proceso vacío en el que hay mucha propaganda, pero pocas soluciones reales a los problemas que tenemos”
“No ha sido beneficioso el hecho de que se haya alargado y de que haya habido esa legitimación”
“Se ha desaprovechado una oportunidad de oro para avanzar hacia una sanidad pública fuerte y autosuficiente con independencia de la sanidad privada”
Sobre la colaboración público-privada, “nosotros lo que venimos a decir precisamente que esa es la causa fundamental de la crisis y el declive de Osakidetza”
“Hay un montón de estudios, y los conocen, en los que se dice que las privatizaciones terminan siendo más costosas, ofrecen peores resultados en salud y aumentan la mortalidad evitable”
“Estamos demandando como sociedad que no se privatice un servicio que lo que hace es garantizar la justicia social, la accesibilidad de todas las personas independientemente de su nivel socioeconómico y de origen”
Una vez cerrado ya el Pacto vasco de Salud, impulsado por el lehendakari Imanol Pradales y el consejero de Salud, Alberto Martínez, Sare Antifaxista habla en Barakaldo con quienes han seguido el mismo con lupa: Mireia Sainz y Jose Ignacio Martínez, portavoces de OPA Herri Plataformak (Osasun Publikoaren Aldeko Herri Plataformak-Plataformas Ciudadanas en Defensa de la Sanidad Pública).
Ambos concluyen en que “se ha desaprovechado una oportunidad de oro para avanzar hacia una sanidad pública fuerte y autosuficiente con independencia de la sanidad privada”. Sostienen que el Pacto vasco de Salud “ha sido un fracaso”. Adelantan que un verano más hay recortes en Osakidetza, que afectan a las personas y entienden que “tenemos que ir preparando una contestación en otoño, manifestaciones o movilizaciones potentes que den respuesta a esta situación, pidiendo soluciones a los problemas reales que tiene la sanidad pública vasca”. Desde hace 30 años Osakidetza arrastra “la colaboración público-privada”, que para los interlocutores de estas plataformas ciudadanas “es la causa fundamental de la crisis y el declive de Osakidetza”.
Del Pacto vasco de Salud, afirman que “ha conseguido, al final, un proceso vacío en el que hay mucha propaganda, pero pocas soluciones reales a los problemas que tenemos limitándose a un ligero maquillaje para salir del paso” y lamentan que “no ha sido beneficioso el hecho de que se haya alargado y de que haya habido esa legitimación”. ELA, en este caso, lo tuvo claro desde el principio y no participó; ESK entró en un segundo momento y se marchó, pero el resto estuvo hasta casi el final sabiendo que del mismo no salía nada satisfactorio y diferente del modelo actual para la ciudadanía, como ha sido en su final. “Han legitimado”, dicen los portavoces de OPAPlataformak, a Pradales y al consejero Martínez y, de hecho, la sanidad ha pasado a un segundo plano en la preocupación ciudadana.
¿Qué valoración hacéis del Pacto de Salud, tras ocho meses dando vueltas?
JOSE IGNACIO MARTÍNEZ. Como plataforma nos hemos juntado y vemos que difícilmente se puede hablar de un ‘acuerdo histórico’ con un amplio consenso como lo señala el consejero de Salud. Tenemos muy claro que solo ha contado con el apoyo, a nivel global, del PNV y PSE, que conforman el Gobierno vasco, y por otra parte, Confebask, que es una organización que tiene unos intereses muy claros en defensa de la sanidad privada y en desviar dinero público al negocio privado.
Por otro lado, también vemos que ha sido rechazado por varios partidos de la oposición y, sobre todo y fundamental, que ha sido rechazado por el conjunto de los sindicatos del sector de Osakidetza, tanto de los que están dentro como los que se habían quedado previamente o se habían ido a lo largo del proceso.
De esta forma, vemos que no cuenta con un apoyo suficiente y vemos que realmente el Pacto vasco de Salud, en tanto en cuanto las expectativas que había generado el consejero de Salud de un consenso amplio, no se ha correspondido con la realidad y consideramos que ha habido un fracaso.
¿Por qué?
Fundamentalmente porque, de alguna manera, el Pacto vasco de Salud no resuelve o da solución a los problemas estructurales o de fondo que tiene la sanidad pública vasca, por un lado. Y desde ese punto de vista se ha desaprovechado una oportunidad de oro para avanzar hacia una sanidad pública fuerte y autosuficiente con independencia de la sanidad privada.
Por otro lado, consideramos que el pacto se ha cerrado en falso porque, de alguna manera, consolida un enfoque privatizador y apuntala la colaboración público-privada. Nosotros lo que venimos a decir precisamente que esa es la causa fundamental de la crisis y el declive de Osakidetza.
El pacto tampoco plantea paso alguno para empezar a revertir o recuperar todos los servicios que se han privatizado previamente. En este sentido, entendemos que en lugar de avanzar hacia una sanidad pública fuerte y reforzada lo que hace es consolidar los conciertos con la sanidad privada, se consolida la línea de externalización de todos esos servicios al negocio privado y también se consolida y alienta todo el proceso de horas extras, que en los últimos meses ha crecido un 31%, como ha aparecido en prensa, y se han gastado 18 millones de euros. Para acabar, se mantiene una inversión muy insuficiente y otro elemento importante es que se apuntala un modelo de hospital-centrista con el que se desvía la mayor parte del presupuesto hacia los hospitales debilitando la atención primaria. A eso le damos mucho valor.
En definitiva, lo que venimos a decir de alguna manera es que el pacto, lejos de avanzar hacia un modelo de sanidad pública fuerte y reforzada, lo que ha conseguido, al final, es un proceso vacío en el que hay mucha propaganda, pero pocas soluciones reales a los problemas que tenemos limitándose a un ligero maquillaje para salir del paso.
MIREIA SAINZ. Lo que creo es que también hay que retrotraerse a por qué surgió el Pacto vasco de Salud, que no de salud pública. Está claro que en el momento en el que el Gobierno vasco inició este proceso vio que la ciudadanía salió a la calle y estaba protestando y que se estaba dando cuenta de la situación real que hay en Osakidetza: las listas de espera, la dificultades de atención presencial, esas carencias que se viven en primera persona cuando vas al ambulatorio, al centro de salud, cuando tienes realmente un problema o lo que vivimos más de cerca con nuestras amigas, compañeras, familia…
En el momento que vio que era un asunto que le estaba quitando una parte de su retórica y de visibilidad tuvieron que buscar alguna estrategia. Nosotras siempre hemos pensado que parte de la misma fue la creación de ese Pacto vasco de Salud como desmovilización de la ciudadanía, de parecer que hacemos algo. Darle ese empaque, pero en realidad ‘lo que queremos es seguir haciendo lo que nos da la gana’. El pacto entraba como un instrumento más, una herramienta más para avanzar en esa desmovilización ciudadana y para poder tener algo con lo que salir a la calle y su objetivo principal era ese: más allá de buscar una solución real a los problemas como bien ha dicho Jose.
Ya empezó mal con el diagnóstico que se realizó. Desde el principio, se vio que era un proceso que no iba a ser participativo, ni democrático ni transparente. Empezó ya de primeras con la exclusión de una gente tan referencial como somos las Plataformas en Defensa de la Sanidad Pública, que las conformamos agentes sociales diversos, asociaciones de vecinas y vecinos, colectivos feministas, pensionistas, colectivos sociales… Realmente no les interesaba que estuvieran dentro del pacto a pesar de que hicimos todos los esfuerzos para tener voz y estar, pero evidentemente no encajábamos en los planes del Departamento de Salud del Gobierno vasco. El diagnóstico que hizo ya empezó mal, porque no se ajustaba a la situación real. Si no empiezas con un diagnóstico certero el resultado no va ir bien.
Como valoración final tenemos que decir que ha sido un rotundo fracaso porque no ha conseguido su principal objetivo que era que la ciudadanía se desmovilizara porque hemos seguido saliendo a las calles y hemos seguido viendo que no ha habido ninguna solución real, que no se han mejorado las cosas, que los recortes en el día a día, que el desmantelamiento progresivo de Osakidetza se sigue dando y, por lo tanto, decir que es un rotundo fracaso el Pacto vasco de Salud como estrategia.

Habláis de fracaso, pero no lo será tanto cuando ya en las encuestas ya ha desaparecido el problema de la salud como primer problema que sentía la ciudadanía.
MIREIA SAINZ. Tenemos tantos problemas como sociedad en el País Vasco que, por ejemplo, en el ‘deustobarómetro’ ha salido que la vivienda ha superado a la Salud como principal preocupación.
Y en la que hace también el Gobierno vasco, igual.
MIREIA SAINZ. Sí.
JOSE IGNACIO MARTÍNEZ. Sí ha pasado a ser la segunda preocupación de la ciudadanía vasca. Es un hecho real.
MIREIA SAINZ. No podemos obviar la capacidad que tiene el propio Gobierno vasco de utilización de los medios de comunicación, como herramienta de marketing y publicidad, y que realmente era parte de su estrategia: tener algo con lo que constantemente sacar noticias en los medios de comunicación en el que constantemente estás dando argumentos de que ‘las cosas van bien, se están haciendo cosas’ y eso al final cala.
Eso ya lo sabemos que está ahí y va a estar, siempre ha estado. El problema está en los que estaban en el otro lado o decían que estaban en el otro lado, ¿por qué no han actuado de una forma diferente más activa para dejarles a ellos con el culo al aire en ese sentido?
MIREIA SAINZ. Desde luego, la Coordinadora de las Plataformas Ciudadanas siempre ha sido muy clara y siempre nos hemos posicionado en contra, desde el principio, de este Pacto vasco de Salud y de cómo se estuvo llevando en la medida de nuestras posibilidades, porque somos lo que somos. A pesar de ello, hemos tenido capacidad de respuesta social. Creo que hay que darle valor a eso. Es importante porque somos quienes vamos a tener la capacidad de seguir movilizando a las personas.
Desde luego que ha habido otros agentes, que no hemos sido nosotros, que han podido ser tibios o que han podido tomar estrategias diferentes, ellos tendrán que responder ante esa pregunta. Desde luego la coordinadora de plataformas no ha sido un agente que desde el principio haya sido tibio ni haya sido poco beligerante, sino todo lo contrario, porque desde el principio ya vimos cuál era su estrategia. Puedo compartir contigo esa sensación de que otros, que deberían de haberse posicionado de una manera mucho más contundente, no lo han hecho, pero a eso tendrán que responder quienes han tomado esos caminos, esas decisiones.
Ya, pero lo mismo que criticáis al PNV-PSE, a Confebask, porque han estado ahí para ‘marear la perdiz’ y para ‘salirse con la suya’, los que también han contribuido a ese juego y luego se han tenido que ir, ¿también tendrán que tener una crítica, no os parece?
MIREIA SAINZ. Total. Estoy totalmente de acuerdo y creo que no ha sido beneficioso el hecho de que se haya alargado y de que haya habido esa legitimación. Porque el hecho de que durante todos estos meses haya habido esa confianza de que de hay se pudiera sacar algo positivo, creo que no ha sido positivo.
ELA desde el principio dijo que no, porque sabía que no iba a salir nada. Y efectivamente han acertado en el diagnóstico. Es algo que lo podían haber compartido todos los demás que estaban ahí viendo como se desarrollaba. A unos porque no les dejaron entrar al principio; otros entraron y se salieron; y otros porque han estado ahí mareando la perdiz utilizando el sistema que impuso el Gobierno vasco: un sistema opaco y poco transparente, luego de repente, llegamos al final…y se van para dar otra impresión de la que han dado sentándose. ¿Qué ha pasado?
MIREIA SAINZ. Podría ser o que se han dejado caer en la trampa que habría tendido el Gobierno vasco, o que realmente les ha interesado o considerado que de ahí podían sacar algo. Personalmente opino que no era el camino adecuado.
Desde las plataformas, desde el principio, mostramos públicamente cuál era nuestra posición a ese respecto. Como plataformas lo dijimos a todas y todos, pero cada uno llevó su estrategia. Pero como plataformas podemos decir que fuimos muy claros, transparentes desde el principio denunciando, por una parte, la exclusión de agente sociales importantes, denunciando a quienes sí que estaban dentro de ese pacto y desde luego denunciando cuál era la metodología y siguiendo todo el proceso del pacto, a pesar de estar fuera.
Fijaros que tuvimos la capacidad de ver como se estaba trabajando, cuáles eran los documentos que se estaban llevando o sacar todas las contradicciones que había en esos documentos; los intentos de manipulación desde el principio del documento del diagnóstico. Sacamos nuestro propio diagnóstico: ‘Propuesta para una Sanidad Pública y de Calidad. Por un cambio de modelo sanitario’ [que se puede conseguir en https://opaherriplataformak.eus/], un trabajo arduo y que en la medida de nuestra capacidad salió públicamente.
Que cada uno haga de su capa un sayo, tendrán que responsabilizarse y rendir cuentas de lo que ha salido de ahí. Eso está meridianamente claro, pero nosotras como plataformas lo tuvimos muy claro desde el principio.

Y ahora, ¿qué cabe hacer basta que no se ha llegado a una resolución positiva común?
MIREIA SAINZ. Estamos en la misma posición de partida. Han sido unos meses totalmente perdidos, que realmente era el objetivo que tenía el Gobierno vasco porque esto se ha ido desinflando como acabas de decir. Ya en las encuestas la Sanidad ya ha bajado un poco de la preocupación ciudadana y ha conseguido que en estos meses les dieran aire, porque han conseguido trasladar lo que a ellos les interesa. Alguien les ha comprado esa estrategia. En realidad, ha salido mal para la mayoría, volvemos al punto de partida.
¿Cómo vais a encaminar esta nueva fase tras la época estival?
MIREIA SAINZ. Han llegado las vacaciones y con ellas llegan los recortes, otra vez los agujeros del sistema: la falta de personal, de servicios, de atención y, por lo tanto, vamos a estar en las calles denunciándolo. Y se prevén movilizaciones fuertes de cara al nuevo curso, porque como no ha cambiado nada seguimos teniendo que salir a las calles y tenemos que seguir denunciando y movilizándonos, porque estamos donde estábamos, mal. Lo recortes han vuelto a venir, el desmantelamiento progresivo sigue en marcha, las externalizaciones van en aumento, la colaboración público-privada sigue en el mismo punto en el que estaba, o sea que tiempo perdido durante estos meses. Así que vamos a seguir movilizándonos y a seguir tejiendo esas redes entre plataformas, que somos la gente de base.
¿Cuántas sois?
MIREIA SAINZ. Se están creando plataformas nuevas, que nos están llegando, pero somos veintitantas, casi llegamos a la treintena. Y prevemos que la campaña que viene se sumen más, que llegan de todos los sitios de la CAPV. En Gipuzkoa, también con muchos problemas, se están creando nuevas; aquí en Bizkaia, también.
¿No han dejado de movilizarse?
MIREIA SAINZ. Ninguna. De hecho, eso ha sido parte un poco de nuestra responsabilidad y nuestros principios, mientras que las cosas en la realidad y en el día a día no cambien tenemos que seguir estando ahí. Y una cosa es solucionar, vamos poner pequeños parches o medidas estéticas, y otra cosa es dar soluciones reales. Y eso es lo que no se ha dado. Y que no pase nada como el año pasado en Laudio, en el que un hombre falleció.
Los recortes tienen consecuencias reales en la vida de las personas, en la salud de las personas, o sea es tan importante como esto. Parece que es un caso aislado, pero es de lo que no nos enteramos y cuales son las consecuencias graves e impactos que tienen las personas en sus vidas, en su salud está ahí. Es importantísimo y, por lo tanto, vamos a estar atentas a todo lo que pueda pasar.
Añadir que ahora hablamos de los recortes del verano, pero son los recortes de todo el año. Empiezan a finales de mayo y principios de junio, se extienden a finales de septiembre y primeros de octubre; y luego llega la campaña de Navidad, y empezamos la campaña a últimos de noviembre y dura hasta principios de febrero; cuando termina, llega la de Semana Santa. Juntamos más carencias al servicio público, más dificultades a las personas para poder acceder, sobretodo, a la atención primaria y que cada vez que tenemos que llamar al ambulatorio o centro de salud es una odisea, que tienes que estar peleándote una cita que te atienden por teléfono. Esa es la realidad.
Las listas de espera, yo por ejemplo, a finales de mayo o principios de junio me tuvieron que dar la cita para respiratorio y me la dieron para finales de octubre. Son cuatro meses para una primera cita para una especialidad. Y en mi caso no es limitante para mi vida diaria. Pero en muchos casos esas listas de espera lo que hacen es que las personas no pueden llevar vidas normales, que su derecho a la salud y a ser atendidas no se esté respetando. Es importante.
JOSE IGNACIO MARTÍNEZ. A este respecto diría que el Gobierno vasco está intentando trasladar una imagen mejorada de Osakidetza y de la Sanidad pública vasca. Trata de hacer ver a la población de que las cosas empiezan a ir mejor, que están buscando soluciones y que, incluso, han encontrado soluciones a los problemas, pero eso choca con una realidad muy clara.
Este verano, como dice Mireia, se repiten. Tenemos que un 37% de los centros de salud van a recortar los horarios. Son 37 centros sanitarios que sufrirán cierres puntuales o temporales que, al final, serán bastantes más, porque hay parte de las OSI (Organización Sanitaria Integrada) que no habían entrado en la planificación previa. Vamos a ver centros sanitarios sin personal médico, el desplazamiento de pacientes a otras localidades o que se han cerrado 700 camas. Todo eso va a alimentar, pasado el verano, el aumento de las listas de espera por el bajón de la actividad quirúrgica. Bueno, es esa la realidad de la atención primaria con urgencias colapsada.
Además como apunta Mireia, los recortes ya no son solamente en verano, sino que se extienden cinco o seis meses al año en el que se están aplicando recortes a la población, que además están haciendo que en pleno verano, o incluso cuando no hay ningún episodio de gripe, se colapsen y se saturen las urgencias, teniendo que trabajar con enfermos en los pasillos, donde se rompe toda la confidencialidad y la calidad.
Sí me gustaría decir que el Gobierno vasco o la ciudadania se va a seguir enfrentando a unas listas de espera que van más allá de los 57 días que está planteando como afirma el consejero que ha logrado llegar. Y que nos presentan datos de valores de listas de espera medios que lo que hacen es enmascarar que centros de salud y muchas especialidades están en cifras mucho más elevadas de los 57 días y en algunos casos llegan a superar el año.
Por otra parte, presumen de haber reducido las derivaciones a la sanidad privada, pero año tras año vemos como las partidas en el presupuesto para ellas siguen aumentando, y en éste han aumentado un 11,5%. El consejero está, de alguna manera, planteando o quitando importancia al problema de la colaboración público-privada, informando o alegando que tan solo están derivando un 5,6% del presupuesto sanitario a la Sanidad privada, que son 300 millones y que se compromete a que no supere el 6%. Sin embargo, el consejero lo que está haciendo es esconder 145 millones que van dirigidos al mantenimiento y la actividad del helicóptero como a múltiples empresas privadas como cocina, limpieza, mantenimiento, informática, etc. Y también olvida, lo hace conscientemente porque presupongo que es conocedor de ello, que hay estudios importantes como uno de la Universidad de Oxford por el que se dice que la derivación o externalización de servicios mal llamados no sanitarios, como la limpieza, inciden directamente en la calidad del sistema sanitario.
Nos preocupa que esté de alguna manera planteando a la opinión pública de que somos el país de Europa que menos invierte en sanidad privada. Y más allá de que sea verdad o no esa afirmación lo que sí hay un montón de estudios en los que se dice claramente que las privatizaciones terminan siendo más costosas, ofrecen peores resultados en salud y aumentan la mortalidad evitable. Son conocedores lógicamente de estos estudios. A pesar de ello, inciden en la colaboración público-privada, en privatizar.
Independientemente de esa imagen mejorada que tratan de heredar, independientemente de que haya pasado a ser la segunda preocupación de la ciudadanía, estos son objetivos que este verano se van a agudizar y, de alguna manera, van a hacer que tengamos que estar muy alerta durante para responder a esas cosas que pudieran ir surgiendo y tenemos que ir preparando una contestación en otoño, manifestaciones o movilizaciones potentes que den respuesta a esta situación, pidiendo soluciones reales a los problemas reales que tiene la sanidad pública vasca.

Los recortes afectan también a las plantillas, ¿verdad?
JOSE IGNACIO MARTÍNEZ. SÍ, me gustaría hacer mención como denuncia que cuando hay un deterioro de la atención primaria, motivada por los múltiples recortes que está planteando o este colapso de las urgencias hospitalarias que se generan, el Gobierno vasco lo que hace es llevar al límite a los trabajadores de las mismas, viéndose obligados a coger la baja como consecuencia de una sobrecarga del trabajo importante y a una presión diaria a la que se ven sometidos. Y esto se ha visto recientemente en el hospital de Galdakao y en las urgencias de Gernika que en un momento se han visto con falta de profesionales para poder sacar adelante la actividad de esos servicios, teniendo que recurrir al traslado de profesionales de otros centros. Son problemas estructurales a los que Osakidetza no responde.
Eso nos lleva de alguna manera a las plataformas a plantearnos que todas estos recortes, políticas que está planteando hoy en día el Gobierno de Imanol Pradales tienen una continuidad con las mismas políticas y los mismos comportamientos que han tenido los gobiernos anteriores, porque tratan de trasladar una idea de que el nuevo gobierno es diferente. Como plataforma lo que estamos viendo es que en base a ese listado de problemas que acabamos de señalar realmente, más allá de las normas, no hay un cambio real en las políticas que está aplicando el nuevo Gobierno vasco.
MIREIA SAINZ. En el tema de la colaboración público privada, lo resumiría que hay quien cree que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Y a nosotras como plataformas ciudadanas, que defendemos una sanidad cien por cien pública y de calidad accesible para todas las personas, el hecho que estés poniendo como ejemplo que somos los mejores de Europa no nos sirve.
Nos parece que es bastante torticero utilizar ese argumento y sacarlo como algo para ponerlo en valor cuando lo que estamos demandando como sociedad que no se privatice un servicio tan social que lo que hace es garantizar la justicia social, la accesibilidad de todas las personas independientemente de su nivel socioeconómico y de origen, el acceso a una sanidad de calidad o un derecho a la salud. Que esté utilizando ese argumento como algo para poner el valor de en el país de los ciegos, el tuerto es el rey, nosotras no vamos a aceptar ese tipo de argumentos. No tiene sentido. Y ante eso, hay que responder.

De hecho, presentasteis un trabajo, un propuesta para mejorar la sanidad pública vasca como has indicado antes, ¿no es así?
MIREIA SAINZ. Efectivamente. Destaca el trabajo de respuesta que se ha hecho con el informe «Propuesta para una Sanidad Pública y de calidad. Por un cambio de modelo sanitario».
JOSE IGNACIO MARTÍNEZ. Hemos activado precisamente esa propuesta para que la CAPV lo conozca y abra un intercambio de opiniones en torno a la misma. También hemos solicitado una comparecencia en el Parlamento vasco para exponer este nuevo modelo. Como líneas generales diría tres cosas. La primera, que el nuevo modelo trata de garantizar un acceso universal a la salud, entendida esta como un derecho, no como una mercancía, ya que los modelos privados suelen hacer que personas con pocos ingresos o enfermedades crónicas puedan quedar desatendidas.
Por otra parte, tiene que ser un modelo que garantice la equidad, y que disminuya las desigualdades sociales. Que sea un modelo solidario, que tenga que redistribuir los recursos que tiene para garantizar que la misma calidad llegue a todas las personas, y que sea, a la vez, un modelo que se fije en las necesidades de la ciudadanía y no en la capacidad de pago que esta pueda tener. Desde ese punto de vista, es evidentemente que un sistema público de salud es el que presta los servicios a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Y respecto al tema de la Atención Primaria somos muy críticos. Es un elemento importante, con esta visión hospital-centrista, como decía al principio, desde la Sanidad de nuestros gestores y la creación de las OSI, porque ese modelo de alguna manera lo que ha hecho es desviar la mayor parte del presupuesto a los hospitales, donde se mueve el dinero, donde están los intereses de las empresas farmacéuticas y las empresas de alta tecnología de aparataje médico, frente a una atención primaria que es la que atiende el 90% de los problemas de la salud.
Y desde ese punto de vista, evidenciamos que tenemos que caminar hacia una atención primaria que aumente su presupuesto hasta en un 25% del presupuesto sanitario para que pueda girar hacia un modelo que trabaje el tema del modelo de la enfermedad y la promoción de la salud, porque esa atención precoz a la enfermedad lo que hace es reducir el uso de medicamentos y la sobreutilización de altas tecnologías.
Entre otras reclamaciones, que se plantee una mirada más allá de la enfermedad sobre la actuación de los determinantes sociales, tanto género, sociales como laborales. Ya que consideramos que cantidad de enfermedades serían evitables si realmente actuamos sobre los determinantes de salud que las generan.
Y, desde ese punto de vista, estamos planteando también un aumento del 5% del presupuesto de Salud Pública.
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