La radiografía del desempleo en Hego Euskal Herria hasta agosto muestra la terrible realidad: hay más personas en paro que en el inicio de la crisis económica de 2008. La tasa de paro en Hego Euskal Herria se sitúa en el 14,35%, un poco inferior al conjunto del Estado español (15,8%), pero dobla la tasa de paro de la Unión Europea, que también sufre la crisis derivada del COVID-19.

Igual que entonces la crisis de las que muchos todavía no habían podido salir, hoy la siguen pagando los de siempre, desamparados por los gobernantes que lo único que buscan es contentar a los empresarios explotadores.

Hoy en Hego Euskal Herria existe un 17,57% más de personas en paro que en agosto de 2009, un año después del inicio de la crisis. En estos momentos, hay 185.420 personas inscritas en las oficinas de Lanbide o el Servicio Navarro de Empleo, más de 27.711 personas más. Se ha retrocedido más de 11 años. Si contabilizamos los demandantes de empleo no ocupados (en realidad, el paro real) suman ya 200.667 personas. Son 40.000 personas más que en agosto de 2009, un año más tarde del inicio de este infierno laboral que sufren muchas personas en beneficio solo de los empresarios explotadores y malpagadores.
Una pequeña radiografía del mercado laboral muestra que la precariedad instalada y avalada por las reformas laborales del PSOE y PP es el principal fundamento de este creciente desempleo en cuanto la situación económica se tuerce. Muchas veces son, como se ha visto en la historia reciente, crisis económicas provocadas por el capitalismo (neoliberalismo) precisamente para recortar derechos y salarios a la clase trabajadora.
Entre enero y agosto de este año se han firmado 612.053 contratos de trabajo, casi 65.000 contratos más que en ese mismo período de 2009, pero el 92% de los contratos siempre ha sido temporales. Hay un agravante, porque en agosto el 38,17% de los contratos indefinidos lo son a tiempo parcial o fijos discontinuos, por lo que la estabilidad de los mismos es muy frágil.

Contratos crecientes de siete días
En agosto en la CAV, dado que en Nafarroa no está desglosado, el número de contrataciones ascendió a 45.774 de los cuales 3.293, un 7,19%, han sido de carácter indefinido. Para ello, se contrataron a 33.475 personas, la mitad mujeres. El acumulado de contratos indefinidos en 2020 asciende a 37.660, un 29,26% inferior al del año pasado y la tasa de contratos a tiempo parcial es del 38,12%. Entre las mujeres los contratos parciales suponen el 50,41% y entre los hombres,el 26,23%.
La realidad muestra que más de la mitad de los contratos que se firman no tienen una duración superior a los 30 días y, además, se conoce que los contratos de una duración inferior a siete días han pasado de representar del 30,9% en 2009 al 37,7% en 2019, lo que ahonda en esa precarización del mercado laboral que solo tiene un ganador: el empresario.
Esta es otra de las consecuencias de las reformas laborales: el fuerte incremento del empleo parcial, con salarios bajos y, en muchas ocasiones, cotizaciones sociales prácticamente inexistentes y, sobretodo, una pérdida de prestaciones por desempleo. De hecho, en agosto 58.816 personas en paro no recibieron prestación en el mismo mes de 2009 fueron 46.919 personas las desatendidas.
Desigualdad en aumento
Con lo cual nos lleva a la conclusión de que durante la crisis económica, que se inició en el año 2008, el poder económico capitalista se fortaleció. Crecieron sus fortunas. De hecho, el informe anual de Crédit Suisse confirma que el número de millonarios ha aumentado un 470% en el Estado español entre 2010 y 2019, pasando de 172.000 a 979.000. Y coloca a los millonarios del Estado español entre los 10 países del mundo con más millonarios y prevé que en 2024 haya 1,4 millones, un 42% más.
Entre 2008 y 2018, la riqueza de Hego Euskal Herria, medida por el Producto Interior Bruto (PIB), creció un 10,86%, sin embargo la remuneración de los asalariados en ese periodo, último que hay con datos comparables, solo aumentó un 0,34% en conjunto.
Sin embargo, la desigualdad ha aumentado. renta mínima, tras 30 años de andadura, no ha conseguido evitar en la CAV que en la última década hayan aumentado un 64,9% las personas en situación de pobreza grave. Así una de cada tres personas que está en riesgo de pobreza y exclusión social no acceda al sistema de renta de garantía de ingresos.
